Técnicas Humanistas

Técnicas Humanistas

 


Las terapias humanistas se dividen en cuatro ramas: gestalt, psicoterapia centrada en la persona, análisis transaccional y terapia primordial y rebirthing. Estas terapias comparten ciertos aspectos con las terapias cognitivas y conductistas, pero prácticamente no tienen parecido alguno con la terapia psicoanalítica clásica. En las terapias humanistas las experiencias pasadas, los motivos inconscientes, los miedos y los deseos son reconocidos sólo en la medida en que afectan a los pensamientos y sentimientos del “aquí y ahora”. El terapeuta, aquí, no hace el papel de una figura de autoridad, sino el de un compañero cordial y comprensivo.

La terapia gestalt

El término “gestalt” significa en alemán “el todo”: en la gestalt, el todo es siempre la suma de las partes. La psicología gestalt se hizo popular en Europa en la primera mitad del siglo XX; se oponía al enfoque mecanicista que seguía la escuela conductista estadounidense de Watson y Skinner. Los psicólogos de la gestalt se interesan sobre todo por la percepción y el pensamiento y no por el condicionamiento estímulo-respuesta, considerando muchos aspectos de la percepción, la memoria y los procesos de aprendizaje como “entidades completas en sí mismas” (“un todo”), que no pueden descomponerse en elementos más pequeños. Según esta idea, cuando la persona aprende algo, cambia toda la percepción del entorno.

En los Estado Unidos, en los años 40, Frederick (Fritz) y Laura Perls comenzaron a aplicar los conceptos de la gestalt a la psicoterapia, haciendo una síntesis de la “introspección” europea y los valores norteamericanos para producir una terapia anti-intelectual y de confrontación. Cerca de veinte años después crearon en la costa sur de California el Esalen Institute, uno de los centros más prestigiosos e innovadores en psicoterapia de todo el mundo.

La gestalt considera al “yo” (personalidad) como una entidad orgánica que interactúa con el entorno y es a la vez parte de él: el mundo como un todo. El yo solo puede tener identidad propia diferenciándose a sí mismo del mundo exterior y establecer el límite entre el yo y el “no yo”, entre el “yo” y el “tu”. Como todo organismo, el yo existe gracias a los nutrientes que tomo de su entorno. El crecimiento personal depende del reconocimiento de lo que es nutritivo y de lo que es nocivo o tóxico, lo que a su vez requiere de una toma de conciencia del gestalt (“el todo”), la imagen competa del medio y de la relación que la persona establece con él.

En una persona sana, la “gestalt” varía constantemente como resultado del cambio de los acontecimientos externos y de las necesidades internas. Por lo tanto, lo que importa es el “aquí y ahora”, y no el pasado y el futuro. Tanto el pasado como el futuro afectan a nuestra percepción, pero deben formar parte de la percepción de nuestra situación actual, vivir en el pasado o el futuro es una distorsión de la gestalt. De manera similar, lo importante es lo que queremos en ése momento y cómo estamos intentando conseguirlo y no nuestra interpretación o racionalización de los hechos.

Debido a sus fundamentos existenciales, la psicología gestalt propone que todos somos libres de elegir y que necesitamos aprender a vivir nuestras vidas según nuestras propias necesidades, en lugar de luchar por cumplir los deseos y esperanzas de los demás.

Finalmente, mencionaremos que entre las técnicas más utilizadas en la terapia gestalt se cuentan: la “silla vacía”, donde el paciente imagina sentado en la silla vacía a la persona o cuestión con la que tiene un conflicto no resuelto y entabla una conversación como si la persona o cuestión estuviesen efectivamente ahí, cambiando luego de lugar y ocupando la silla vacía para poder representar los dos lados del conflicto; el “golpeo de sillas o sofás con un palos acolchados”, con el objeto de desahogar emociones de rabia o frustración; la “terapia maratón”, llevada a cabo en grupo durante dos días y dos noches seguidas sin dormir; y los “grupos de encuentro”, para profundizar en la conciencia de uno mismo en la interacción con el grupo, bajo la supervisión del terapeuta.

Psicoterapia centrada en la persona

Abraham Maslow y Carl Rogers, durante la década de los 50, establecieron las bases de este tipo de terapia. La base principal de esta terapia es que cada uno de nosotros es diferente y percibe el mundo de forma distinta, por lo tanto la terapia debe penetrar en el marco de referencia del paciente y no utilizar para ello teorías y practicas dogmáticas generales.

Maslow creía que la realización personal dependía de la satisfacción de ciertas necesidades en orden ascendente, desde las necesidades “básicas” o inferiores hasta las más “elevadas” o superiores. Según esta teoría, la distribución de las necesidades, por orden ascendente, comienza con las necesidades fisiológicas (como el alimento y el cobijo), luego las necesidades sociales (tener amigos y ser aceptado por los demás), posteriormente la necesidad de autoestima (confianza y respeto por uno mismo) y, finalmente, la necesidad de realización personal (desarrollo al máximo del potencial de cada uno). Para poder ascender gradualmente estas necesidades y llegar al extremo de las necesidades superiores se considera que la persona puede llegar a tardar al menos 30 años y, en ocasiones, no alcanzarlo jamás.

Análisis transaccional

El análisis transaccional, creado por el psicólogo canadiense Eric Berne en la década de los 60 y popularizado como juego, se basa en la premisa de que todas las interacciones entre las personas implican desempeñar roles específicos. Los roles básicos, o “estados del yo” son los de padre, adulto y niño. Si una persona se dirige a otra en un “estado de yo” y ésta responde, este intercambio se conoce como transacción. El análisis transaccional explica cómo repetimos estrategias infantiles en nuestra vida adulta.

Qué roles se adoptan y cuándo, depende del “guión vital” de cada uno, el cual se origina durante la infancia y constituye en la persona adulta su proyecto de comportamiento, autoimagen y forma de relacionarse con los demás. Ahora bien, para ser conscientes de todo nuestro potencial, necesitamos independizarnos en cierta medida de nuestro “guión de vida”, lo que puede lograrse mediante la toma de conciencia, la espontaneidad y la capacidad de intimar.

La terapia de análisis transaccional es más directa y más confrontacional que la mayoría de las terapias humanistas. El terapeuta desafiará deliberadamente al paciente sobre los roles que éste adopta y le animará a reevaluar su “guión vital”.

Terapia primordial y de renacimiento (rebirthing)

Las bases de la terapia primordial se publicaron originalmente en 1970 por el psicoterapeuta norteamericano Arthur Janov en su libro The primal scream. Su tesis era que el amor es nuestra necesidad fundamental durante los primeros años de vida. El niño anhela la atención, el afecto físico y las muestras de amor por parte de sus padres. Si esto no se produce el niño se siente profundamente herido, y el enfado y la sensación de haber sido herido se convierten en las emociones predominantes. Luego, estos traumas infantiles permanecen en nosotros y se manifiestan en la vida adulta en la forma de neurosis u obsesiones, depresión, como ansiedad o sentimientos de falta de adecuación, problemas en las relaciones con los demás y en ocasiones como una desesperación incapacitadora. La terapia primordial busca enfrentar y liberar de estos dolorosos traumas infantiles y de los sentimientos reprimidos que los han causado.

La terapia primordial requiere de una relajación profunda, a menudo lograda mediante ejercicios respiratorios, y de un masaje biodinámico. La experiencia puede desencadenar emociones fuertes con intenso dolor emocional y angustia que provoca la necesidad urgente de gritar (“grito primordial”). Esta terapia ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de adultos con antecedentes de abusos o pérdidas en su infancia y en el de niños con traumas importantes. Los pacientes que se someten a la terapia primordial afirman que, conforme se adentran en la terapia, van aliviando experiencias vitales cada vez más tempranas, llegando, finalmente, al mayor de todos los traumas: la experiencia de nacer (“rebirthing”).



 
 

 

Terapias Alternativas

Terapias Energéticas

Acupresión
Los principios de la acupresión son los mismos que los de la acupuntura.

Acupuntura
Como parte del sistema de la medicina tradicional china (MTC)

Meditación
En la actualidad la meditación en Occidente se utiliza profusamente, en un contexto no religioso, para combatir las consecuencias del estrés.

  Shiatsu
El shiatsu es una terapia japonesa que utiliza el contacto y la presión, combinando diversas técnicas.

Terapias Físicas

Aromaterapia
Esta disciplina aporta un uso terapéutico de los aromas puros para un tratamiento natural

Técnica Alexander
Mejorar la manera en que nos
manejamos a nosotros mismos en las actividades de la vida diaria.

Terapias Espirituales

Hipnoterapia
La hipnosis no es mas que un estado alterado de conciencia durante el cual nuestros sentidos se agudizan

Terapias Humanistas
La psicología humanista es un modelo de psicoterapia
   

   
Misticosofia
Espiritualidad

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