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El masaje de
aromaterapia es muy
agradable para el que lo
recibe y ofrece
indudables beneficios
físicos y psíquicos. La
mayoría de las culturas,
desde la antigua China
hasta los nativos
americanos, han
utilizado aceites
esenciales, esencias
aromáticas extraídas de
las plantas, para curar
y modificar el estado de
ánimo. Se considera que
los antiguos egipcios
eran, posiblemente, los
más sofisticados a este
respecto, empleando
aceites esenciales como
agentes curativos, como
perfumes y también para
embalsamar. Para lograr
la extracción sumergían
una hierba en vinagre o
en aceite de oliva,
durante unos cuantos
días.
La palabra “aromaterapia”
se acuño a principios
del siglo XX, cuando
René-Maurice Gattefossé,
un químico francés que
trabajaba en un negocio
de perfumería se quemo
la mano. Entonces,
intuitivamente, la
sumergió dentro de un
recipiente que contenía
aceite de lavanda y,
para su sorpresa, la
quemadura sanó
rápidamente. Debido a
este evento, Gattefossé
decidió experimentar con
los aceites esenciales,
descubriendo así sus
efectos y propiedades.
En el año 1928 escribió
un libro sobre el tema
que pasó prácticamente
desapercibido. Sin
embargo, Jaen Valnet, un
médico francés, en 1960
reavivó y desarrollo el
trabajo de Gattefossé,
estudiando los efectos y
usos de muchos tipos de
aceites esenciales.
Valnet utilizo los
aceites esenciales,
principalmente, para
tratar traumatismos y
quemaduras en las
víctimas de la Segunda
Guerra Mundial. Sus
métodos se consolidaron
en Francia y todavía se
emplean hoy en día. Sin
embargo, la aromaterapia
en el masaje, debe su
difusión a una
bioquímica y cosmetóloga
austriaca, Marguerite
Maury, que residía en
Francia. Maury empezó a
usar aceites esenciales
en los masajes a su
clientes, advirtiendo
que éstos no sólo
encontraban el masaje
más agradable y
efectivo, sino que con
los aceites conseguía
beneficios mayores que
los atribuidos sólo al
masaje.
Cómo actúan los
aceites esenciales
Aunque se ha demostrado
que el cuerpo absorbe
los aceites naturales a
través de la piel, el
efecto de la absorción
en cantidades tan
pequeñas es mínimo. En
realidad, el efecto
principal de la
aromaterapia se basa en
el sentido del olfato, a
parte del mero placer
táctil que implica el
masaje en sí. Se sabe
que las fragancias
pueden evocar una
reacción emocional
intensa. Los receptores
olfativos captan los
olores y transmiten la
información a las áreas
del cerebro que
controlan las respuestas
emocionales y la
memoria, así como al
hipotálamo, una pequeña
glándula en la base del
cerebro que controla los
sistemas corporales
internos y,
especialmente, aquellos
implicados en la
digestión, la
temperatura corporal, la
sexualidad y las
reacciones de estrés.
Los aceites
esenciales más comunes y
sus efectos
Lavanda: se utiliza como
sedativo, antidepresivo
y antiséptico. Es
recomendable en casos de
estrés, enfermedades
digestivas, dolores de
cabeza, migraña,
quemaduras, picaduras y
acné.
Romero: se utiliza como
estimulante,
descongestionante y como
analgésico. Es
recomendable en casos de
congestión nasal,
catarro, enfermedades
circulatorias, estrés,
dolores
músculo-esqueléticos y
dolores en general.
Árbol del té: se utiliza
como antiséptico y
agente bactericida. Es
recomendado para el
acné, picaduras de
insectos, heridas,
herpes simple, pie de
atleta, piojos, sarna,
caspa, así como para la
tos y los resfriados.
Flores de naranja
(neroli): se utiliza
como sedativo,
antidepresivo y anti-inflamatorio.
Es recomendado en casos
de depresión, baja
autoestima, insomnio,
estrés y síndrome
premenstrual.
Manzanilla: se utiliza
como sedante,
antiespasmódico, anti-inflamatorio
y antidepresivo. Es
recomendado para
alergias, estrés,
insomnio, dolores de
cabeza, acné, cólicos,
flatulencia e
indigestión.
Hierbabuena: se utiliza
como antiespasmódico,
expectorante y
estimulante. Es
recomendado en casos de
cólico, flatulencias,
indigestión, náuseas,
vómitos, congestión de
los senos nasales,
catarro y fatiga mental.
Sándalo: se utiliza como
sedante, antiséptico,
expectorante y
antidepresivo. Es
recomendado en casos de
eccemas, psoriasis,
estrés, insomnio,
depresión y síndrome
premenstrual.
Eucalipto: se utiliza
como antiséptico, anti-alérgico
y antidepresivo. Se
recomienda en casos de
acné, alergias, estrés,
dolores de cabeza,
síndrome premenstrual,
depresión, esguinces,
dolores, achaques y
gripe.
Rosa: se utiliza como
antiséptico, sedativo y
antidepresivo. Se
recomienda en casos de
congestión de los senos
nasales, estrés,
depresión, anorexia
nerviosa, debilidad
capilar, mala
circulación, insomnio,
problemas menstruales y
problemas relacionados
con la menopausia.
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