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"El método del señor Alexander aborda al
individuo como un todo, como un agente autorrevitalizador. Reacondiciona y
reeduca los mecanismos reflejos y pone
sus hábitos en relación normal con el
funcionamiento general del organismo
concebido como un todo. Considero que
este método es plenamente científico y
educativamente sólido."
GEORGE E. COGHILL, anatomista y
fisiólogo
Alexander descubrió que para paliar los
problemas derivados de la excesiva
tensión, (ronquera, mala postura,
respiración deficiente, dolores
musculares, etc.), debía aprender a
inhibir su primera reacción de "hacer"
lo que se proponía y redirigir su
pensamiento hacia su cuerpo: dejar de
tensar su cuello y pensar en dirigir su
cabeza hacia arriba y adelante, dejar
que su espalda se alargara y sus hombros
se ensancharan.
Esto facilitaba que la alineación entre
su cabeza, cuello y espalda fuera mucho
más fluida y dinámica, y conseguía que
sus movimientos estuvieran exentos de
tensión. Es decir, descubrió que existen
patrones de movimiento regidos por el
Sistema Nervioso Central que son
aprendidos y se automatizan pero que se
pueden modificar si se reeducan. Realizó
este descubrimiento sin ninguna base
teórica que lo avalara; lo investigó en
sí mismo y comprobó que, simplemente,
funcionaba.
Paralelamente a las observaciones sobre
sí mismo, George Coghill, un eminente
fisiólogo norteamericano, propugnó lo
que se vino a llamar el Principio
Universal del Movimiento de los
Vertebrados. Postuló que "el movimiento
de los vertebrados está organizado según
un patrón total de reacción".Sin
saberlo, Coghill daba la razón
científica a los descubrimientos de
Alexander. Ambos coincidieron en Estados
Unidos y, en una carta a Alexander
posterior a su encuentro, Coghill
escribió: "Estoy sorprendido de cómo
usted descubrió en la fisiología y
psicología humanas los mismos principios
que yo encontré en el comportamiento de
los vertebrados menores".
Coghill descubrió que la coordinación,
el equilibrio y la soltura de los
animales vertebrados depende
directamente de la soltura o rigidez que
se ejerza en la musculatura posterior
del cuello. La soltura en esa zona
propicia que la alineación de la cabeza,
el cuello y la espalda sea dinámica,
fluida, sin rigideces ni
anquilosamientos, facilita el movimiento
y mejora el equilibrio. La presión sobre
la zona interfiere en el movimiento, en
la respiración y en la coordinación
hasta el punto de inmovilizar al animal.
El científico estadounidense estuvo
experimentando durante muchos años con
salamandras y otros vertebrados menores.
Observó que estos animales al
desplazarse, no empezaban a moverse por
las patas como en principio parecía
lógico pensar, sino que justo antes del
movimiento se producía una distensión de
la musculatura de la nuca que propiciaba
un alargamiento de la columna
vertebral.Toda esa estructura se
desplazaba dinámicamente hacia delante y
finalmente las patas se movían y el
animal empezaba a caminar. Es decir,
descubrió que los vertebrados inician el
movimiento no por las patas sino por la
"distensión" de los músculos del cuello,
y que el desplazamiento del cuerpo
empieza por la cabeza y no por las
patas. Es decir: la cabeza guía y el
cuerpo sigue.
Posteriormente quiso observar cómo
dependiendo de dónde se bloqueaba el
movimiento del animal éste se movía con
más o menos soltura.Empezó bloqueando
las articulaciones responsables del
movimiento: las equivalentes a los
tobillos, rodillas, caderas y hombros
tomando nota de los cambios y las
dificultades que el animal tenía para
desplazarse. Le ponía un poco de comida
como estímulo y después de haberle
bloqueado una de las articulaciones
observaba cómo se las arreglaba para
moverse. En todos los casos, lograba
caminar con más o menos dificultad hasta
conseguir la comida.
Una vez se le ocurrió bloquear la
articulación atlanto-occipital del
animal, la articulación que hay entre el
cuello y la cabeza, justamente la que se
liberaba cuando el animal iniciaba el
movimiento. Cuando la nuca estaba
bloqueada, el animal no se podía ni
mover.Estaba totalmente bloqueado, no
podía ni parpadear. Descubrió que
justamente en esa zona había un punto
neurálgico que se encargaba de regular
la coordinación, el equilibrio y el
movimiento del animal y que la
alineación entre su cabeza, cuello y
espalda ya no era dinámica, sino que era
rígida e inmóvil.
Si observamos a los animales domésticos,
cuando quieren mover a sus crías lo
hacen precisamente agarrándolas por la
nuca. Suavemente las cogen por ahí, y
los pequeños ¡no se mueven!No porque se
encuentren cómodos o les guste mucho,
sino porque están bloqueados. Los
animales saben de manera instintiva que
es precisamente en ese punto donde deben
agarrar a sus crías para tener un
dominio sobre ellas. Incluso los
cuidadores de serpientes saben que deben
coger al reptil por la nuca. Si lo hacen
así, éste no se puede enroscar y lo
pueden manejar a su antojo. La serpiente
es un vertebrado que no tiene
extremidades, y por tanto, se rige
también por ese principio.
La conclusión es que el control de la
tensión en el cuello es lo que hace que
nuestro cuerpo se mueva con mayor o
menor soltura: exactamente lo que
Alexander descubrió experimentando sobre
sí mismo.
Años más tarde Frank Pierce Jones
(Físico y profesor de técnica Alexander)
realizó una experiencia similar con
gimnastas y bailarinas profesionales.
Les puso un collarín de manera que su
cabeza permaneciera rígida encima de los
hombros, con lo que se bloqueaba
completamente el movimiento del cuello.
Cuando les instó a caminar sobre la
barra de equilibrios (una tabla de 20 cm
de ancho a 1 m de altura), todas
cayeron. Eran especialistas en hacer
acrobacias encima de la barra, pero el
hecho de no poder compensar el pequeño
desequilibrio que se produce al andar
con la recolocación de su cabeza les
hacía perder el equilibrio y caer.
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