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Como parte del sistema
de la medicina
tradicional china (MTC),
la
acupuntura
es,
probablemente, una de
las terapias
complementarias de
curación más conocida y
popular en Occidente.
Esta técnica es un medio
para regular la “fuerza
vital” que fluye por
todo nuestro cuerpo,
utilizando para ello la
inserción de finas
agujas en unos puntos
cuidadosamente
seleccionados. Además de
utilizarse para promover
la salud y el bienestar
general, la acupuntura
también se usa para
tratar ciertas dolencias
específicas. En la
actualidad, muchos
médicos occidentales
practican alguna forma
de acupuntura.
Los principios de la
acupuntura han quedado
asentados en una serie
de textos chinos que
datan aproximadamente de
los siglos III a I a.C.
Pero gran parte de la
teoría que sustenta la
terapia que se practica
hoy en día proviene de
la época medieval o
épocas aún mas
recientes. Junto con la
apertura de las rutas
comerciales entre China
y el resto del mundo,
comenzaron a difundirse
los conocimientos sobre
acupuntura, llagando a
Occidente por primera
vez a finales del siglo XVII. Sin embargo,
durante casi trescientos
años está técnica fue
poco conocida y se
practicó muy raramente.
Esto cambió radicalmente
a partir de la década de
los setenta cuando,
Richard Nixon, entonces
presidente de Estados
Unidos, visitó China en
1972. Sus anfitriones
hicieron numerosas
demostraciones que
impresionaron
grandemente a la
comitiva que acompañaba
al presidente americano
y esto generó una oleada
de interés por la
cultura china, y en
particular por la
acupuntura.
Como se ha dicho, muchos
médicos occidentales han
incluido la acupuntura
en su arsenal
terapéutico. Por este
motivo, hay en día
existen dos versiones de
la acupuntura: la
tradicional y la
moderna.
La acupuntura
tradicional
El principio
fundamental subyacente a
la acupuntura es que
existen dos cualidades
recíprocas en la
naturaleza, denominadas yin y yang, que
interactúan como un
todo, tanto en el
universo, como dentro
del ser humano. La salud
depende del equilibrio
entre las dos, y cuando
dicho equilibrio es
perturbado, aparece la
enfermedad. En China,
para equilibrar el yin y
el yang, no solamente se
utiliza la acupuntura,
sino la dieta y el
ejercicio también,
aparte de otras
terapias.
La acupuntura funciona,
según creen los que la
practican, actuando
sobre el “chi” (llamado
también “qi”), la
“fuerza vital” que fluye
a través del cuerpo por
los vasos sanguíneos y
también por una serie de
vías energéticas
denominadas “meridianos”
(también yin y yang),
que conectan los
diversos órganos (doce
órganos internos que
tienen los mismos
nombres que su homólogos
occidentales, aunque las
funciones que se les
asignan son distintas a
las que les atribuimos
nosotros).
Aunque en los textos
tradicionales se
describen numerosos
meridianos, en la
práctica sólo son
importantes catorce de
ellos: doce están
formados por parejas, y
dos se hallan en la
línea media del cuerpo.
Situados principalmente
a lo largo de estos
meridianos existen unos
quinientos puntos de
acupuntura reconocidos,
de entre los cuales unos
cien se utilizan de
forma habitual. Por lo
común, suelen hallarse
situados en lugares
donde el meridiano se
halla cerca de la
superficie del cuerpo,
lo que significa que
allí pueden insertarse
las agujas para
reequilibrar el flujo de chi cuando éste sufre
alguna clase de
alteración.
La acupuntura moderna
Muchos médicos y
fisioterapeutas
occidentales rechazan
gran parte de los
fundamentos teóricos del
sistema tradicional de
acupuntura. Para ellos,
la acupuntura consigue
sus resultados actuando
sobre el sistema
nervioso y,
probablemente, también
sobre los sistemas
inmunitario y endocrino.
En la acupuntura moderna
no se utiliza el
diagnóstico mediante la
observación de la lengua
y el pulso, tal y como
se realiza en la
acupuntura tradicional.
Y el sistema tradicional
de meridianos y puntos
se ignora también o ha
sido reinterpretado, así
como las teorías de la
polaridad del yin-yang y
del chi.
En la acupuntura moderna
se pone particular
atención en la presencia
de los “puntos gatillo”
existentes en los
músculos. Sin embargo,
en la actualidad es
imposible decir qué son
exactamente los puntos
gatillo, aunque existen
muchas teorías sobre
ellos. No obstante,
parece cierto que se
trata de un fenómeno
real, pues se ha
demostrado que tienen
una actividad eléctrica
inusualmente elevada.
Parece ser que los
puntos gatillo tienen
mucho en común con los acupunto: casi todos los
puntos gatillo
registrados por la
literatura médica
occidental están
situados cerca de un
acupunto tradicional.
Variantes de la
acupuntura
Además de la
acupuntura aplicada al
cuerpo entero, existen
también los denominados
“microsistemas” de la
acupuntura. La
acupuntura auricular es,
quizás, el más conocido
de ellos. Se basa en la
creencia de que en la
oreja existe una
representación de todo
el cuerpo. Otros
sistemas afirman la
existencia de
representaciones
similares en otras
partes, por ejemplo, en
el cuero cabelludo.
También hay formas de
electropuntura que
utilizan aparatos
eléctricos de diversos
tipos, para lograr la
estimulación eléctrica
de los acupuntos. La
acupuntura con láser es
otra variante que se
está difundiendo cada
vez más debido a la gran
expectación que ha
despertado en la mayor
parte de los
facultativos que
practican este
procedimiento
alternativo. En esta
terapia se dirige un
fino rayo de láser
directamente al
acupunto.
Formas de tratamiento
relacionadas
Dos formas de
tratamiento emparentadas
con la acupuntura son la
moxibustión y las
ventosas. Ambas se basan
en la teoría de los
meridianos y tratan
acupuntor específicos
situados a los largo de
ellos. La acupuntura
suele combinarse con la moxibustión y la
aplicación de ventosas.
El tratamiento
denominado moxibustión
implica la aplicación de
calor a unos acupuntos
específicos con el fin
de regular el flujo
corporal de chi, así
como tratar ciertas
dolencias. El calor
suele obtenerse quemando
moxa (hojas secas de
artemisa, altamisa o
hierba de San Juan) y
aplicándolo directa o
indirectamente a la
piel. Sin embargo, ésta
nunca resulta quemada.
En el método directo, se
forma un cono de moxa
sobre la piel, se
enciende y se deja
quemar lentamente, el
cono se retira cuando la
piel se calienta. En el
método indirecto, que es
el más frecuente, se
mantienen unos palitos
de moxa encendidos cerca
de la piel.
Por su parte, la técnica
con ventosas, muy
antiguas, consiste en la
colocación de pequeños
recipientes redondeados
(de cristal o bambú)
sobre los acupuntos, que
actúan como ventosas
atrayendo la sangre y el
chi hacia ellos.
Se introduce en el
recipiente una vela
encendida, que se retira
rápidamente, quedando
fuertemente adherido a
la piel de la zona donde
se ha aplicado, ya que
el consumo de oxígeno
por la llama ha creado
el vacío dentro del
recipiente.
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