Acupresión 

   


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La tarea del terapeuta de acupresión es, básicamente, observar el estado del chi (también llamado qi, o ki, en japonés) y la relación entre el yin y el yang en el cuerpo. Esto se realiza analizando la naturaleza de la dolencia y haciendo preguntas concretas según el tipo de desequilibrio.

El yin y el yang son considerados los dos polos de una relación energética; el yang siempre surge del yin, como el vigor y la fuerza surgen del reposo y la nutrición correctos. Chi describe la energía contenida en las dos polaridades, que puede agotarse fácilmente y necesita recargarse con regularidad. Por ejemplo, obtenemos chi del aire que respiramos, de la comida que ingerimos, de los líquidos que entran en nuestro cuerpo y de la relajación que alcanzamos cuando dormimos o nos dan masajes. Desafortunadamente, en la vida moderna tendemos a no prestar atención a las necesidades de nuestro cuerpo hasta que la condición física empeora, recordándonos la obligación de nutrirnos a todos los niveles.

Veamos dos ejemplos de la relación dinámica entre el yin y el yang y la corriente del chi, así como la respuesta energética apropiada del masajista oriental.

Cuando estamos estresados, necesitamos descansar y cambiar el excesivo esfuerzo realizado (yang) por el descanso y la nutrición (yin). Existen unos puntos de acupresión en el cuerpo, dispuestos a lo largo de unas líneas de energía o conductos llamados meridianos, que provocan distintas respuestas, puesto que ejercen diversas influencias según las múltiples necesidades del cuerpo. Por lo tanto, la acción del terapeuta debería orientarse hacia el yin: trabajo fácil, dispersar la energía, largos descansos. El terapeuta también debería dispersar energía de la cabeza hacia abajo mediante masajes en el conjunto de puntos relacionados con la nutrición y las cualidades de relajación del yin.

Supongamos que una persona acude al consultorio con un resfriado de hace uno o dos días, con dolor de cabeza, temperatura alta, el pulso acelerado y los músculos de la parte superior del cuerpo tensos.

En este caso, la enfermedad ha atacado las defensas del cuerpo (wei-chi), que se oponen vigorosamente al invasor (chi nocivo). La energía tiende a bloquearse en la superficie del cuerpo (lugar yang) y se producen síntomas parecidos al estrés. Este cuadro es un poco complejo y el tratamiento debería componerse de técnicas de calentamiento y disipación mediante masajes musculares y vibraciones, que tienen un efecto calefactor y de movimiento. De esta manera, también se llevaría la sangre a la superficie para permitir una mejor reoxigenación de los tejidos, que aumentaría la fortaleza del sistema inmunológico. Se escogería también un grupo de puntos del meridiano del pulmón para relajar la superficie corporal y dispersar el "viento frío".

En este contexto, "viento" se entiende como un término general que indica el movimiento no armonioso producido por una interrupción de las funciones internas que actúa desde el exterior. Cada estación tiene su período de viento predominante, es decir, sus influencias potencialmente negativas en el sistema inmunológico y en la resistencia de tendones y ligamentos.

  Fuente: http://www.avnatural.com/acupre.php
   
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