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La técnica Bowen
se encuentra actualmente
muy difundida desde hace
tiempo en Australia y
Nueva Zelanda. Fue
desarrolada por Thomas
Bowen y su
objetivo es restablecer
la armonía del cuerpo y
la mente.
Thomas Bowen
(1916-1982), desde muy
joven empezó a
desarrollar una forma de
trabajo corporal que
enseguida puso en
práctica. Los resultados
fueron tales que muy
pronto adquirió fama
local de sanador,
estableciéndose como
osteópata, aunque nunca
tuvo licencia o
capacitación oficial
para ello.
Brown nunca escribió
sobre su técnica, de
hecho, nunca intentó
explicarla. Todo indica
que diagnosticaba y
trataba los problemas
utilizando para ello
exclusivamente la
intuición. Sin embargo,
dejó que seis
aprendices, en su
mayoría quiroprácticos u
osteópatas, le
observaran mientras
trabajaba y estudiaba
con su procedimiento.
Dado que Bowen
nunca expuso la teoría
subyacente a su técnica,
sus seguidores tuvieron
que hacerlo. La teoría
más ampliamente aceptada
por los practicantes de
esta terapia es a de la
armonización de la
“energía vibratoria”.
Esta teoría sugiere que
todas las células del
cuerpo vibran siempre a
una frecuencia
determinada y, si la
energía vibratoria en la
que se basa este
fenómeno se bloquea o
agota, los mecanismos
autocurativos no pueden
funcionar y por tanto se
desarrollan enfermedades
y disfunciones.
En este sentido, los
terapeutas de esta
técnica creen que la
energía vibratoria del
cuerpo se puede
armonizar y para ello
sólo es preciso aplicar
un “pequeño movimiento”,
utilizando el
practicante para ello
los dedos para hacer
rodar y presionar los
músculos y otros tejidos
conjuntivos del
paciente. Los lugares
elegidos para realizar
dicha presión se
corresponden bastante
bien con los puntos
gatillo, del masaje
terapéutico, y los
acupuntos, de la
acupuntura.
Este tipo de trabajo
corporal, suave y no
invasor, se centra en
las fascias, membranas
de tejido conjuntivo
fibroso que envuelven
los músculos. Consiste
en tensar el músculo,
levantándolo con
firmeza, y moviéndolo
sobre sí mismo, pero no
provocar ningún dolor.
Se supone que los
ligeros movimientos de
rodillo que el
practicante inflinge a
los músculos y tendones
de paciente (utilizando
para ello los dedos)
favorecen la
circulación, mejoran la
movilidad y potencian el
drenaje linfático de los
productos de desecho.
Los practicantes de esta
técnica sostienen que es
útil para cualquier
situación, pero
especialmente en el
tratamiento del asma,
dolor de articulaciones,
enuresis, bronquitis,
dolores de cabeza
crónicos, problemas
menstruales y lesiones
deportivas. Otras
técnicas corporales
fundamentadas en
conceptos similares al
de la técnica Bowen
son: el zero balancing,
el método Trager y la
quiropraxia Mc Timoney.
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