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SAMSARA.
Budismo
SAMSARA. skrt.
<El ciclo,
círculo o ronda de las existencias>; secuencias de
renacimientos que cumple un ser dentro de los diversos modos
o grados de existencia, mientras no haya alcanzado la
Liberación y entrado en el Nirvana. El aprisionamiento en el
Samsara esta condicionado por las tres <raíces de lo
malsano> (*akusala):
1. aversión (dvesa),
2. apetencia o "sed" (*trisna) y,
3. delusión o ignorancia (*avidya).
Con
el Mahayana se introduce una modificación en el concepto
de Nirvana, atribuible por una parte a la introducción
del ideal del Bodhisattva, y por otra a la acentuación
del carácter unitario de la realidad. Se lo concibe como
la experiencia del ser uno con el Absoluto, de la
identidad profunda entre el Samsara y la Trascendencia,
y se lo describe como la perpetuidad de esa experiencia,
la beatitud aneja a ese conocimiento de la identidad, y
la liberación de todas las ataduras a ilusiones,
pasiones y apetencias.
Tampoco en el budismo originario (Hinayana) se concibió
al Nirvana como mera "aniquilación" o "anulación", según
tan a menudo se ha malinterpretado en Occidente. En
muchos textos, para aclarar lo que se entiende por
<Nirvana>, se utiliza el símil de la extinción de una
llama: así como el fuego que se apaga no se aniquila
sino simplemente, por su entrada en el espacio puro (akasa),
desaparece de la vista, así el término <Nirvana> no
significa una aniquilación, sino la entrada en otro modo
de ser. Como el fuego proviene del espacio (akasa) y a
el retorna, as’ el Nirvana, como suceso espiritual
desplegado en el tiempo, esta perennemente dado en un
dominio o <estrato> no-nacido (no-originado) y
no-transitorio: es el <lugar o estrato de inmortalidad>,
no espacialmente localizable, sino supramundano (lokottara),
trascendente, solo accesible a la experiencia mística.
As’, en el budismo primitivo, el Nirvana no se pone en
ninguna relación positiva con el mundo, sino es solo el
lugar de la Liberación.
En algunos pasajes de los Sutra (textos que contienen la
palabra del Buddha) se usa para referirse al Nirvana un
término que significa <felicidad>, <beatitud>; pero la
mayoría de los textos caracterizan al Nirvana
simplemente como el proceso o el estado de cesación del
sufrimiento (duhkha). Ello no puede empero entenderse
como prueba de una actitud nihilista; más bien,
manifiesta la insuficiencia del lenguaje para expresar
de modo positivo la naturaleza del Nirvana, que
trasciende la palabra y el concepto; la única referencia
positiva posible es a su <no no-ser>.
Por lo demás, al budismo, que ve la existencia en
conjunto como dolorosa, le basta en principio con la
interpretación del Nirvana en el sentido del cese del
sufrimiento como meta del esfuerzo espiritual; para la
practica espiritual, en efecto, es irrelevante que el
Nirvana sea un estado positivo o una anulación. Por ello
el Buddha mismo rechazaba todo aserto sobre la
naturaleza del Nirvana.
En el Hinayana se diferencian dos clases de Nirvana: el
Nirvana con residuo de condición (Sopadhisesa-Nirvana),
que se realiza ya antes de la muerte, y el sin residuo
de condición (Nirupadhisesa-Nirvana), que se alcanza
solo postumamente.
En el Mahayana, al ponerse el acento sobre el ideal del
Bodhisattva, se insiste mucho menos en el acceso al
Nirvana, sin que este punto pierda nada de su
importancia, pues ninguna escuela mahayanica, incluido
el Zen, pone el estado de bodhisattva como meta de la
Vía: el bodhisattva solo aplaza su entrada en el Nirvana
hasta que todos los seres estén liberados del
sufrimiento. Aquí el Nirvana asume un carácter positivo,
pues es esencialmente el estado de real conciencia de la
identidad con el Absoluto. Esta experiencia de identidad
con el Absoluto no se limita a la persona que la
experimenta, sino que se vive como experiencia ilimitada
de la totalidad de lo fenoménico, incluido el propio
cuerpo. En esta concepción, ya no subsiste entre Nirvana
y Samsara ninguna diferencia esencial. En el Mahayana se
diferencian dos modos de Nirvana: el <no fijado>
(Apratisthia-Nirvana) y el <fijado>
(Pratisthia-Nirvnana).
El Nirvana <no fijado> o <Extinción no-fija>, o activa,
es una forma de Nirvana en el cual el Liberado evita,
según la concepción del Mahayana, la extinción total y
la consiguiente separación del ciclo de la existencia;
pero no esta ya ligado a las compulsiones del samsara,
en el cual permanece solo por compasión, para guiar y
apoyar a todos los seres por el camino de la liberación.
El Apratidthita-Nirvana es el Nirvana propio de un
Bodhisattva trascendente. El Liberado en esta forma
activa de Nirvana esta libre de concupiscencia,
aborrecimiento (u odio)) y obnubilación (ofuscamiento
producido por la ignorancia), y actúa sin producir ya
ligaduras kármicas. Por su parte, el Nirvana <fijado>, o
estable, es una forma de Nirvana póstumo, el estado de
extinción sin residuos de un Liberado en quien se ha
cortado toda relación con el mundo, en el cual no actúa
más.
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