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Introducción
Vipassaná es una técnica fundamental de
meditación del Budismo hinayana (Theravada),
basada en los cuatro «asentamientos de la
atención» (satipathana): atención al cuerpo,
a las sensaciones, a la mente y a los
objetos o contenidos de la mente. Durante la
práctica de vipassaná, el practicante
permanece observando atentamente todo lo que
ocurre en su mente y en su cuerpo, en el
momento mismo del suceder.
El origen del vipassaná se remonta a las
prédicas originales del Buda Siddhartha
Gaútama (Satipatthana-sutta), fundador del
Budismo, nacido en 566 o 563 a.C.
Actualmente existen dos grandes escuelas de
Budismo en el mundo: el Budismo hinayana (Theravada)
y el Budismo mahayana. La meditación
vipassaná proviene de la tradición buddhista
Theravada (Doctrina de los Antiguos). El
buddhsimo hinayana se desarrolló
principalmente en el sur de Asia, en países
como Sri Lanka, Thailandia, Birmania, Laos y
Cambodia, entre otros; el Budismo mahayana,
por su parte, se desarrolló principalmente
en los países del norte de Asia, como Tibet,
China y Japón.
La meditación vipassaná sirve para despertar
la conciencia espiritual adormecida en el
hombre. El término vipassaná significa
“mirada discriminadora o clara visión”, y su
práctica resulta indispensable para lograr
un reconocimiento intuitivo de las tres
características o marcas de la existencia de
todos los fenómenos, tanto corporales como
mentales: la impermanencia, el sufrimiento y
la no-sustancialidad; este reconocimiento
intuitivo provoca un conocimiento vivido de
la verdadera realidad del universo: el vacío
(sunyata). La vipassaná y el samatha o
sosiego de la mente son los dos factores
esenciales para el logro de la iluminación (Bodhi).
La práctica de vipassaná erradica también
las tres impurezas mentales causantes de
sufrimiento o <raíces de lo malsano o
nocivo> (akusala): la atracción (apetencia,
deseo o concupiscencia causante del apego),
la repulsión (aversión u odio) y la
ignorancia (desconocimiento del carácter
doloroso de la existencia). Estas tres
impurezas constituyen los factores
esenciales que atan al ser viviente al ciclo
de las existencias (samsara) y cuya
supresión es necesaria para el logro de la
iluminación. En esta concepción, cuando las
tres causas del renacimiento se apagan, el
ciclo condicionado del samsara (pratitya-samutpada)
lo hace también, como la extinción de una
llama.
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