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Las Tres Prácticas Fundamentales
a) Producción del Calor Psíquico
i. El Arte de Manejar el Cuerpo
El arte de manejar el cuerpo, tal y como ya ha sido
explicado anteriormente, es como sigue: coloca tu
cuerpo en la postura buda o postura de loto
(padmasana). También puedes colocar el cuerpo en la
postura de medio loto o en la postura siddha o del
triángulo (siddhasana).
ii. El Arte de la Respiración Calmada y Forzada
- Respiración Calmada
El arte de la respiración calma se divide en dos
partes: los nueve resoplidos y las cuatro
respiraciones combinadas.
Los nueve resoplidos son:
1. Tres suaves respiraciones mientras la cabeza se
va girando lentamente de derecha a izquierda a
través de la fosa nasal derecha.
2. Tres suaves respiraciones mientras la cabeza se
va girando lentamente de izquierda a derecha a
través de la fosa nasal izquierda.
3. Tres suaves respiraciones mirando directamente
hacia adelante a través de ambas fosas nasales.
4. Tres respiraciones más fuertes mientras la cabeza
se va girando lentamente de derecha a izquierda a
través de la fosa nasal derecha.
5. Tres respiraciones más fuertes mientras la cabeza
se va girando
lentamente de izquierda a derecha a través de la
fosa nasal izquierda.
6. Tres respiraciones más fuertes mirando
directamente hacia adelante a través de ambas fosas
nasales.
7. Tres respiraciones aun más fuertes mientras la
cabeza se va girando lentamente de derecha a
izquierda a través de la fosa nasal derecha.
8. Tres respiraciones aun más fuertes mientras la
cabeza se va girando lentamente de izquierda a
derecha a través de la fosa nasal izquierda.
9. Tres respiraciones aun más fuertes mirando
directamente hacia adelante a través de ambas fosas
nasales.
Las cuatro respiraciones combinadas son:
1. Inspirar por ambas fosas nasales
2. Llenar con el aire inspirado hasta el fondo mismo
de los pulmones y luego contraer el diafragma de
modo que se levante el tórax.
3. Una vez que los pulmones estén llenos, efectúa
muy cortas inhalaciones hasta que ambos pulmones
estén lo más llenos posibles. Esto se llama
igualación.
4. Posteriormente lanza el aire hacia afuera, a
través de ambas fosas nasales, suavemente al
comienzo y al final y con gran fuerza en medio de la
exhalación.
- Respiración Forzada
Consiste en hacer la respiración completa y
profunda, inhalando y exhalando energéticamente el
aire de modo que los pulmones se llenen y vacíen
completamente en cada respiración.
iii. El Arte de las Imágenes Mentales Meditativas
- Calor Psíquico Externo
Debes imaginar tu cuerpo, exteriormente, como si
fueras una hermosa deidad de color rojo brillante,
tan refulgente como el resplandor de un rubí, e
internamente por completo vacío, transparente y
radiante como una envoltura vacía; vacío incluso
hasta las puntas de los dedos, como una vacía tienda
de seda roja. Posteriormente imagina que el aire
atmosférico es una fabrica de energía de donde se
extrae el calor-psíquico.
- Calor Psíquico Interno
Después de hacer el ejercicio anterior debes
visualizar en medio de tu cuerpo vacío al
nervio-medio psíquico. Visualízalo de color rojo y
hueco, transparentemente brillante, recto desde el
perineo (muladhara chakra) hasta la coronilla
(Apertura de Brahman). Debes visualizar también, a
la derecha e izquierda del nervio-medio psíquico
(susumna), los dos senderos-nerviosos psíquicos (ida
y pingala) que van desde las fosas nasales hasta la
base de la espina dorsal. Estos dos
senderos-nerviosos psíquicos, como ya ha sido
explicado anteriormente, suben en espiral desde la
base del tronco o sosten-radical (muladhara-chakra),
cruzándose en cada centro-nervioso psíquico
(chakra), hasta la base del cráneo. Desde ahí, ida
sube rodeando el lado derecho de la cabeza y pingala
asciende por el lado izquierdo, hasta el entrecejo
(ajña-chakra); entonces ida sale por la fosa nasal
izquierda y pingala por la derecha. Visualiza la
terminal inferior de estos dos senderos-nerviosos
psíquicos como entrando en la terminal inferior del
nervio-medio psíquico.
Visualiza también, los dos senderos-nerviosos
psíquicos uniéndose al nervio-medio psíquico en la
coronilla o Apertura del Brahman (sahasrara chakra)
y, junto a estos tres, imagina treinta y dos
nervios-psíquicos subsidiarios que se irradian hacia
abajo. Luego imagina dieciséis nervios-psíquicos
subsidiarios que se irradian hacia arriba desde el
centro-nervioso psíquico de la garganta (visuddha
chakra). Luego ocho que se irradian hacia abajo
desde el centro-nervioso psíquico del corazón
(anahata chakra). Luego sesenta y cuatro que se
irradian hacia arriba desde el centro-nervioso
psíquico del ombligo (manipura chakra). Cada grupo
de nervios-psíquicos subsidiarios debe imaginarse
conectados con el centro-nervioso psíquico
correspondiente, con el nervio-medio psíquico y con
los dos senderos-nerviosos psíquicos.
- Calor Psíquico Secreto
Primer ejercicio:
Después de hacer el ejercicio anterior visualiza el
punto en el que los dos senderos-nerviosos psíquicos
derecho e izquierdo (ida y pingala) se encuentran
con el nervio-medio psíquico (susumna), en la base
del tronco, cuatro dedos debajo del ombligo
(muladhara chakra). Debes imaginar este lugar con
las siguientes características: color marrón rojizo,
caliente al tacto, ondulante y emitiendo la
vibración sonora tzzz.
Luego imagina que, mientras inhalas por la nariz, la
energía o fuerza-vital desciende por los dos
senderos-nerviosos psíquicos hasta la base del
tronco o sosten-raíz (muladhara chakra). Siente que
la energía expande los dos senderos-nerviosos
psíquicos y que, al llegar abajo, la energía penetra
en el sosten-raíz (muladhara chakra) iluminándolo de
color rojo brillante. Luego imagina que, mientras
exhalas por la nariz, la energía penetra en el
nervio-medio psíquico y asciende por él, pero ahora
en una corriente de color azul.
Segundo ejercicio:
Después de hacer el ejercicio anterior visualiza el
punto en el que los dos senderos-nerviosos psíquicos
derecho e izquierdo (ida y pingala) se encuentran
con el nervio-medio psíquico (susumna), en la base
del tronco, cuatro dedos debajo del ombligo
(muladhara chakra). Debes imaginar en este lugar una
llama de fuego, de una pulgada de largo, aguzadísima
y con las siguientes características: recta y
perpendicular, apuntando hacia la coronilla,
brillantez transparente, de color rojo y vacía, es
decir, etérea.
Luego imagina que, mientras inhalas por la nariz, la
energía desciende por los dos senderos-nerviosos
psíquicos hasta la base del tronco o sosten-raíz
(muladhara chakra). Siente que la energía expande
los dos senderos-nerviosos psíquicos y que, al
llegar abajo, la energía penetra en el sosten-raíz
(muladhara chakra) iluminando la llama de fuego.
Luego imagina que, mientras exhalas por la nariz, la
llama de fuego se eleva una pulgada; y que, al cabo
de diez respiraciones completas la llama de fuego
alcanza el centro- nervioso psíquico del ombligo,
llenándolo completamente.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego se reparte por la parte inferior del cuerpo,
desde la cintura hasta la punta de los pies.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego se eleva hasta alcanzar el centro-nervioso
psíquico del corazón, llenándolo completamente.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego se eleva hasta alcanzar el centro-nervioso
psíquico de la garganta, llenándolo completamente.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego se eleva hasta alcanzar el centro-nervioso
psíquico de la coronilla, llenándolo completamente.
Posteriormente, invierte el proceso descrito
anteriormente. Es decir, imagina que, con cada
inhalación el fuego desciende gradualmente; con las
primeras diez inhalaciones el fuego desciende
llenando toda la cabeza.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego desciende hasta alcanzar el centro-nervioso
psíquico de la garganta, llenándolo completamente.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego desciende hasta alcanzar el centro-nervioso
psíquico de corazón, llenándolo completamente.
Luego imagina que, con diez respiraciones más, el
fuego desciende hasta alcanzar el centro-nervioso
psíquico del ombligo, llenándolo completamente.
Finalmente imagina que, con diez respiraciones más,
el fuego se reparte llenando todo el cuerpo hasta la
punta de los dedos de las manos y los pies.
Al principio ha de repetirse el ejercicio anterior
seis veces durante el día, siempre y cuando el
organismo tolere el aporte extra de energía. Esto
resulta particularmente importante de comprender.
Posteriormente, debe reducirse gradualmente la
práctica del ejercicio durante el día, pero
aumentando proporcionalmente la duración del proceso
de la respiración. Es decir, aumentando el lapso de
tiempo de cada inhalación y de cada exhalación.
b) Experiencias del Calor Psíquico
i. Experiencias Normales
Texto original:
1. “Reteniendo (o almacenando) en los
centros-nerviosos psíquicos la fuerza vital, se
produce, al principio, algo afín al calor;
2. En segundo lugar, se experimenta dicha;
3. En tercer lugar, la mente asume se estado
natural; Luego cesa automáticamente la formación de
pensamientos;
4. Y se ven fenómenos, parecidos al humo, espejismo,
luciérnagas, y algo que asemeja la luz del amanecer,
y algo que asemeja un cielo sin nubes”.
Explicación:
1. Conforme el proceso avanza debido a la práctica
de las técnicas explicadas anteriormente, se acumula
la fuerza-vital o calor-psíquico (prana) en los
centros-nerviosos psíquicos (chakras).
Luego, conforme la mente del practicante se va
tranquilizando debido a la meditación, el
calor-psíquico se tranquiliza también dentro del
organismo, asumiendo ambos, mente y calor-psíquico,
su condición natural de inmovilidad y produciendo
calor.
Lo anterior provoca, que todos los nervios-psíquicos
del cuerpo (nadis) se abran, permitiendo que el
calor-psíquico conduzca al fluido-generativo o
potencial energético thig-le dentro de ellos. Esto
puede producir dolor en los nervios-psíquicos y
dolor seminal. Luego es posible experimentar
sufrimiento psicológico debido a que el potencial
energético tig-le “purga” la mente de impurezas.
Todo esto se conoce como “tiempo de dolor” o “tiempo
de calor”.
2. Una vez que los nervios-psíquicos de todo el
organismo han sido regenerados, debido al proceso
que han llevado a cabo el calor-psíquico y el
fluido-generativo o potencial energético thig-le,
uno experimenta innumerables condiciones de dicha.
Esto se llama “tiempo de dicha” o “segunda etapa”.
Luego la mente, poniéndose a tono con la dicha
interna, experimenta júbilo en la contemplación de
la naturaleza externa. Esto se llama
“experimentación de la dicha”.
3. Conforme el proceso avanza, la corriente
incesante de pensamientos en la mente es
neutralizada y la mente se sumerge en la silencio,
alcanzando su estado o condición natural; el estado
del verdadero morar en la inmovilidad de la mente u
“océano sin olas”: el tranquilo estado del samadhi.
Esto se llama “tercera etapa”, un estado de perfecta
contemplación.
4. El estado de inmovilidad mental así realizado, no
es un estado exento de todas las experiencias
sensibles y del mundo exterior percibido por los
sentidos. Más bien, el mundo exterior es contemplado
desde un estado de perfecta inmovilidad o silencio
mental y que, en ocasiones, puede verse matizado
súper normalmente con fenómenos como de humo,
espejismo, luciérnagas, luz morteina, como iluminado
por una lámpara, o el titilar del crepúsculo, o un
cielo sin nubes, y otros.
Durante esta etapa de la transmutación del
fluido-generativo o seminal, el practicante no ha de
ignorar ninguno de los signos anteriores y que
pueden presentarse fenómenicamente durante el
proceso, no con la intención de experimentarlos,
sino más bien para que en caso de que se presenten
esté al tanto de su existencia.
ii. Experiencias Supernormales
Las experiencias supernormales se dividen en dos:
los cinco signos y las ocho virtudes.
Los cinco signos:
Conforme el fluido-generativo o seminal asciende por
el nervio-medio psíquico (susunma) se convierte en
la fuerza ígnea que desata o despierta los
centros-nerviosos psíquicos (chakras). En virtud de
este desatado de los centros-nerviosos psíquicos,
aparecen los cinco signos súper normales: La
llamarada, la luna, el sol, saturno y el relámpago.
La llamarada aparecerá como resplandor amarillo; la
luna como resplandor blanco; el sol como resplandor
rojo; saturno como resplandor azul; y el relámpago
como resplandor dorado.
Dentro de cada uno de estos resplandores, a su vez,
el propio cuerpo será rodeado por un halo.
El relámpago, como resplandor rosado, surge del
flujo y transmutación del fluido-generativo o
potencial energético thig-le. Los otros resplandores
se relacionan con el despertar de los cuatro
centros-nerviosos psíquicos: el del ombligo, el del
corazón, el de la garganta y el de la coronilla.
Las ocho virtudes:
Las ocho virtudes son facultades psíquicos
sobrenaturales (siddhi): 1. Fuerza supernormal; 2.
Juventud perenne; 3. La transmutación de la materia;
4. Levitación (y la capacidad de atravesar el aire
con la velocidad de una flecha dentro del cuerpo
carnal, o con la velocidad del pensamiento en el
cuerpo “astral” o sutil; 5. La capacidad de
atravesar el éter, y traspasar cualquier cuerpo o
sustancia material sólida en el cuerpo “astral”; 6.
El propio cuerpo se torna transparente y no emite
sombra; 7. La burda materia del cuerpo se purifica,
y el propio cuerpo se transmuta en un cuerpo de
resplandores multicolores como los de un arco iris y
se torna invisible a los demás; 8. Se cierran a los
estímulos externos las “nueve puertas del cuerpo”:
ojos, oídos, fosas nasales, boca, ano y órgano de
generación, provocando la ininterrumpida corriente
del samadhi, llamada “estado extático de quietud”.
c) Calor-psíquico Trascendental
En la medida en que la fuerza-vital o calor-psíquico
(prana) desciende por los dos senderos-nervisoso
psíquicos (ida y pingala), y penetra en el
nervio-medio psíquico (susumna), gradualmente se
realiza el estado de la mente primordial e
inmaculada que, inseparable del vacío y de la
beatitud inextinguible, produce la liberación.
El fluido-generativo o potencial energético thig-le,
al desplazarse hacia arriba a través de los
centros-nerviosos psíquicos los despierta a la
actividad, y la extremidad superior del nervio-medio
psíquico se pone en avasallante vibración. Y de esa
manera se produce la invisible protuberancia
psíquica en la coronilla.
Cuando la protuberancia se llena de la fuerza-vital
del transmutado fluido-generativo o seminal, uno
alcanza al gracia trascendental del estado búdico.
Simultáneamente con esta realización, el
fluido-blanco sale con intensidad de la base del
órgano generativo y fluye hacia la coronilla y la
penetra por completo; y el fluido-rojo sale con
intensidad de la coronilla y fluye hacia abajo hasta
que penetra todo el cuerpo, incluso hasta la punta
de los dedos de los pies.
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