Místicos de la India

 
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LA CREACIÓN DEL CUERPO DE LUZ EN EL HINDUISMO


Místicos de la India

Por: Sambhu

 

 

Índice:

Místicos de la Época Antigua

Místicos del Siglo VII y VIII D.C.
  La Gran Historia Antigua.

Místicos del Siglo VIII al XIII
  Los tres grandes reformadores del hinduismo

Místicos del Siglo XV

Místicos del Siglo XVII

Místicos del Siglo XIX

Místicos del Siglo XX
 


Místicos del Siglo XIX d.C.
 

"Cualquiera que sea la situación a la que Dios los enfrente, no importa en que momento, recuerden que es lo mejor que pudo darles. Prepárense cruzando por la vida poniendo nuestro peso entre Sus manos. Él es el protector, la guía. Él es el Todo en todo”.

Anandamayi Ma
Siglo XX d.C.

 

SWAMI RAMALINGA

SWAMI RAMALINGA

Swami Ramalinga nacido en 1823 provenía del linaje de los tamiles. Él describió con detalle la ciencia de la inmortalidad o ascensión en su filosofía conocida como El sendero perfecto a Dios (Suddha Saanmarga). Su trabajo más importante es La divina canción de gracia, uno de los más destacados escritos en tamil. En este trabajo describe vívidamente los principios de esta filosofía y metafísica.

En su obra dejó escrito: “El cuerpo humano impuro, susceptible a la enfermedad y a la muerte, puede, por la gracia de Dios, ser transformado en un puro y perfecto <cuerpo de amor>, luego en un <cuerpo de gracia celestial> y, por último, en un invisible <cuerpo de gloria> para fundirse con el Dios supremo".

Ramalinga describió su propia metamorfosis afirmando que su cuerpo físico se transformó a los 12 años en un cuerpo puro y resplandeciente de color dorado al cual llamó un <cuerpo de amor>. Este cuerpo de amor, afirmaba Ramalinga, se formaría en cualquier aspirante espiritual siempre y cuando siguiera dos principios básicos: primero, manteniendo una continua sensación de amor, reverencia, compasión y comunión espiritual con la vida en general y con todo cuanto vive. Segundo, viviendo siempre devotamente; es decir, orando y pensando continuamente en Dios para obtener su gracia. Una vez que el hombre se ha purificado por estos medios, entonces está preparado para que la gracia descienda a él en forma de luz, y así los elementos impuros del cuerpo físico se transmuten en un cuerpo de pura luz dorada.

Conforme el proceso avanza, el cuerpo de amor se transmuta en un <cuerpo de gracia>, que aparece como un cuerpo de pura luz resplandeciente. Más allá aún, Ramalinga describe la transformación del cuerpo de gracia en el <cuerpo de gloria>. Este logro, que es ascensión corporal, es considerado como la más grandiosa meta en la evolución humana. Es decir, la transmutación del cuerpo físico en la divinidad, en el cual la luz del individuo se funde con la luz omnipresente de Dios sin dejar un cuerpo físico muerto tras de sí.

Swami Ramalinga diseñó y mandó construir a sus discípulos un templo en 1872. Pero no obstante sus esfuerzos por difundir esta enseñanza su misión en la tierra no tuvo el alcance que él hubiera deseado. Lo expresó con tristeza diciendo: "NOSOTROS HEMOS ABIERTO EL GRAN TESORO. NADIE DESEABA POSEERLO; LO VOLVIMOS A CERRAR".

El 30 de enero de 1874, a la edad de 50 años, el santo escribió este mensaje a sus discípulos: "Mis amados, tengo que estar fuera de su vista por algún tiempo. No se preocupen. Mantengan la luz de la lámpara del templo ardiendo para siempre. Imaginen que Dios esta ahí y adoren la luz. Ustedes serán ampliamente recompensados por ello. Yo estoy en este cuerpo ahora, pero un poco más adelante yo entraré en fusión con el todo. Cierren la puerta de mi cabaña y asegúrenla desde afuera. Posteriormente, cuando la abran, yo ya no estaré más en ella; se encontrará vacía". Swami Ramalinga se encerró, pues, en su cabaña en Mettukuppam. Esa misma noche, mientras sus devotos, afuera, cantaban "luz suprema de gracia, luz suprema de gracia desciende sobre nosotros, luz suprema de gracia", repentinamente un resplandor violeta emanó de la cabaña de Ramalinga, señalando la transmutación y fusión del santo con Dios. Cuando posteriormente la cabaña fue abierta, se encontró vacía. Había desparecido sin dejar rastro.
 

SRI RAMAKRISNA


Sri Ramakrisna nacido en 1836 fue un santo asceta bengalí a quien hoy muchos hindúes veneran como una encarnación divina (avatar). Los hindúes, así como ven en Jesús el avatar cuyo mensaje es el amor por todos los hombres, ven en Ramakrisna el avatar que atestigua por experiencia propia cómo todas las religiones pueden conducir a la realización de lo divino.

Nacido en el seno de una familia humilde, recibió escasa instrucción escolar. Desde 1856 ofició como sacerdote en el templo de Kali de Daksinesvara. Durante doce años practicó ejercicios espirituales bajo la guía de maestros de las más diversas formas y orientaciones religiosas, incluidos el cristianismo y el Islam. Por cada una de estas vías alcanzó la iluminación, mostrando así por experiencia propia que los seguidores de todas las religiones pueden alcanzar la realidad última, si su entrega a Dios es suficientemente intensa, con lo cual determinó que Dios es uno y que los caminos para llegar a Él son múltiples. Comentó: "en ningún caso debéis considerar que los otros caminos no conducen a Dios; son otras vías para llegar a la misma meta. Dejad a cada ser seguir su propio sendero. Para aquél que sincera y apasionadamente busca a Dios, que la paz caiga sobre él. Con seguridad lo encontrará".

Sir Ramakrisna comentó sobre su iluminación final bajo la tutela del maestro Totapuri, adepto del advaita vedanta (no-dual), lo siguiente: "... le comenté a Totapuri mientras meditaba a su lado, ¡es imposible!, no puedo elevar mi espíritu al estado <incondicionado> para encontrarme cara a cara con el atman, el sí-mismo. Totapuri, me respondió con severidad: -¿Cómo, no puedes?, ¡es necesario! Mirando entonces a su alrededor encontró un pedazo de vaso, lo tomó, hundió la punta entre mis cejas y me dijo: ¡Concentra tu espíritu en esta punta! Medité con todas mis fuerzas hasta que ningún obstáculo quedó frente a mi espíritu, que emprendió el vuelo más allá del plano de las cosas condicionadas. Me perdí en el nirvikalpa-samadhi... El universo se apagó. El espacio mismo había desaparecido. Primero, ideas sombrías flotaban aún en el fondo oscuro del espíritu. Sola, la débil conciencia del yo se repitió monótona... Luego, aquello también se detuvo. Sólo quedó la existencia. El alma se perdió en el sí-mismo. Todo dualismo se borró. El espacio finito y el espacio infinito no fueron sino uno. Más allá de la palabra, más allá del pensamiento surgió Brahmán (el Absoluto)..."

Una vez alcanzada la iluminación, Ramakrisna comentó que la divinidad le decía: "Quédate al umbral de la conciencia relativa para instruir a la humanidad". Los meses que siguieron a su vivencia iluminatoria transcurrieron en un estado casi ininterrumpido de nirvikalpa-samadhi. Luego decidió recorrer todas las vías religiosas, logrando la iluminación a través de cada una de ellas.

Al paso de los años y por la fuerza de su realización espiritual, con la ayuda de numerosos discípulos, tanto monjes como laicos, produjo una revivificación del hinduismo. Sus discípulos más importantes fueron Swami Vivekananda y Swami Brahmananda. En 1886, año en que Ramakrisna abandonó este mundo, ordenó monjes a varios de sus discípulos echando así las bases de la Orden de Ramakrisna fundada por Vivekananda en 1887. En la actualidad se ha publicado un libro titulado El evangelio de Sri Ramakrisna, donde se puede conocer el mensaje, que dejó al mundo.

Días antes de morir, Sri Ramakrisna comentó: "Mi tarea de enseñar está casi terminada: ya no puedo instruir. Veo el mundo entero pleno del Señor. Y me digo: ¿A quién enseñaré ahora?".

 

SWAMI VIVEKANANDA


Swami Vivekananda nació en Calcuta en el año de 1863. Su madre era profundamente religiosa y lo familiarizó desde temprana edad con las escrituras sagradas de su pueblo. Era un estudiante de gran inteligencia y extraordinaria memoria, constantemente preocupado -tanto en la escuela elemental como en la universidad- por la cuestión de la realidad de Dios. Indagó con teólogos y maestros, científicos y ascetas, si habían visto a Dios, pero recibió siempre respuestas negativas o evasivas. En su primer encuentro con Sri Ramakrisna formuló la misma pregunta y recibió como respuesta: "Sí, he visto a Dios, tal como te veo ahora delante de mí, pero mucho más real". Ello, pese al escepticismo inicial del joven, creó un vínculo que lo llevó a predicar el vedanta según aquel maestro. Su obra escrita fue recopilada bajo el título de Obras completas de Swami Vivekananda. Una de las frases más populares de Vivekananda dice: "Tengo un mensaje para Occidente, como una vez tuvo Buda un mensaje para Oriente".

Vivekananda se convirtió en el discípulo más importante de Ramakrisna. Permaneció seis años junto a su maestro, quien reconoció desde el primer encuentro que ese discípulo difundiría por todo el mundo su mensaje sobre la unidad y verdad de todas las religiones, que ya él había experimentado. Después de la muerte de su maestro, Vivakananda vivió primero en comunidades monásticas con otros condiscípulos, y en 1887 fundó, con ellos, la Orden de Ramakrisna, cuya dirección ocupó casi hasta el fin de su vida.
Durante sus prácticas de meditación, Swami Vivekananda alcanzó el punto en el cual todo lo que veía aparecía ardiendo en flamas, inclusive los granos de arroz de su plato. Su maestro le pidió que saliera de este estado de conciencia pues, le dijo, tenía trabajo importante que hacer en el mundo; de no hacerlo, el proceso continuaría ininterrumpidamente hasta conducirlo más allá del plano físico de existencia.

En 1893, con la ayuda económica de uno de sus discípulos, se trasladó, sin invitación, a Chicago, donde, con motivo de la gran exposición internacional, se celebraba un Congreso Mundial de Religiones; allí fue el último orador y causó profunda impresión en toda la asamblea. Después de este congreso pronunció conferencias en muchas ciudades de los Estados Unidos y fundó algunas sociedades vedantinas. Tras su regreso a la India visitó Inglaterra, Francia y Suiza. Pasó dos años en la India y en 1899 volvió a Occidente; primero a Londres, después a Nueva York. Regresó a su país en 1990 y se dedicó por entero a la Misión de Ramakrisna, obra misional perteneciente a la Orden de Ramakrisna dedicada a servir al prójimo necesitado. El 4 de julio de 1902, en el Belur-math y por propia voluntad, Vivekananda entró en samadhi y abandonó su cuerpo.

 

SRI AUROBINDO

SRI AUROBINDO


Sri Aurobindo (1872-1950) fue un santo hindú nacido en Calcuta. Fue educado en una escuela de orientación europea, y a los siete años su padre lo envió a Inglaterra donde cursó estudios en la renombrada Escuela de Saint Paul. Más tarde, en virtud de sus grandes capacidades, ganó una beca para el King's College, en Cambridge, donde estudió latín, griego, francés y alemán y recibió una amplia formación humanística. En 1893, a la muerte de su padre, volvió a la India, donde fue profesor de lengua y literatura inglesas en el colegio de Baroda, y más tarde rector del Colegio Nacional. Como ya lo había hecho en Inglaterra, se comprometió con la lucha por la liberación de la India del dominio colonial británico, y fue encarcelado por sus actividades clandestinas. Durante el año que pasó en una prisión preventiva, tuvo sus primeras experiencias espirituales y, desde su liberación en 1909, abandonó sus anteriores actividades políticas para entregarse totalmente a la práctica del yoga, que en el curso de su vida ulterior le llevó a una continua profundización de su experiencia espiritual.

El treinta de diciembre de 1907 Aurobindo conoció a un yogi llamado Vishnu Bhaskar Lele. Ambos pasaron tres días en meditación, juntos y en la misma habitación. Lele instruyó a Aurobindo de la siguiente forma: "Siéntate en meditación, pero no pienses, mira solamente a tu mente. Verás pensamientos que llegan a ella; antes de que ellos entren, aléjalos hasta que tu mente permanezca en completo silencio". Más tarde Aurobino escribió al respecto: “El primer resultado de esta práctica fue una serie de experiencias tremendamente poderosas y de cambios radicales en la conciencia que yo nunca había intentado... y que resultaban contrarios a mis propias ideas, ya que me hicieron ver con una intensidad estupenda al mundo como si fuera una cinta cinematográfica de formas vacías, dentro de la universalidad im- personal del absoluto Brahman”.

"Esto me arrojó repentinamente a una condición elevada y sin pensamientos. No ensuciado por ningún movimiento mental o vital, no había ego; tampoco un mundo real -sólo cuando uno veía a través de los sentidos inmóviles, se percibía a través de este completo silencio, un mundo de formas vacías, sombras materializadas sin substancia real. No había uno o muchos, sólo lo absoluto Eso sin características, sin relaciones, puro, indescriptible, impensable, absoluto y, sin embargo supremamente real y únicamente real. Esto no era una realización mental o un resplandor fugaz desde arriba -no era una abstracción,- era positivo, la única realidad positiva penetrando, ocupando; o más bien, inundando el mundo físico, no dejando lugar o espacio para ninguna realidad más que ella misma... Esta experiencia trajo una paz inexpresable, un estupendo silencio, una liberación y libertad infinitas".

Esta vivencia fue el principio de muchas y muy elevadas experiencias místicas. Aurobindo lo explicó así: "Yo viví en este estado de samadhi día y noche, hasta que poco a poco la vivencia fue admitiendo otras cosas dentro de ella o modificándose del todo... Al final la experiencia empezó a desvanecerse dentro de una gran super-conciencia. El aspecto de un mundo ilusorio dio paso a otro en donde la ilusión es solamente un fenómeno superficial, detrás del cual hay una inmensa realidad divina, una suprema realidad divina por encima, y una intensa realidad divina en el corazón de todo lo que antes parecía ser una cinta cinematográfica o sombras. Y esto no era un re-encarcelamiento en los sentidos, no era una disminución o caída de la suprema experiencia, más bien vino como una constante elevación y ampliación de la verdad... samadhi, en mi conciencia liberada, se transformó en el principio de mi realización, un primer paso hacia la cosa completa, no el logro completo de la verdad ni tampoco un
final culminante.”

Sri Aurobindo fue autor de numerosas obras que tratan sobre yoga y la sabiduría del Bhagavad-gita. En torno a él se formó un asram, hoy mundialmente célebre. Aurobindo desarrolló el llamado purna-yoga o yoga integral, y con sus escritos que, debido a su educación humanística en Inglaterra están fuertemente influidos por el espíritu occidental, contribuyó mucho a la difusión de la religiosidad oriental en Occidente. Consideraba al yoga clásico del hinduismo como una vía unilateral de ascenso a lo divino. A este respecto comenta: "En la India y en otras partes, se hizo el intento de alcanzarlo elevándose hacia allí; lo que no se logró fue el método para integrarlo con la vida y llevar a cabo la transformación total de la naturaleza, incluida la naturaleza física". Su yoga integral procuró unir el ascenso a la conciencia divina con una apertura al descenso del principio divino a la materia, por medio de lo cual el ser humano se veria transformado en un superhombre, con facultades supramentales.

En 1910 a punto de ser nuevamente puesto en prisión, Aurobindo huyó al enclave francés de Pondichery, donde vivió hasta el fin de sus días. Aquí conoció a Mira Alfassa, de ascendencia turco-egipcia, pero criada en Francia, la cual, desde 1920 fue su constante compañera en el camino espiritual. A ella se debe la formación del asram de Aurobindo, donde se le llamó, en adelante <la madre>. Después de la muerte de Aurobino ella fundó su propia ciudad asram, llamada Auroville, donde vivió y trabajó con los seguidores del maestro, procurando poner en práctica la doctrina de Aurobindo en una vida activa en el mundo gobernada por principios espirituales.

 

RAMANA MAHARSI

RAMANA MAHARSI



Ramana Maharsi, nacido en 1879, es uno de los grandes sabios ascetas de la India moderna. El término maharsi proviene de maha, gran, y risi, vidente o sabio. A los 17 años alcanzó, sin ayuda de maestro alguno, la profunda experiencia del sí-mismo (atman), y vivió desde entonces en permanente conciencia de identidad con el Absoluto (Brahmán).

Tras años de mudo retiro en la montaña sagrada de Arunacala, en el sur de la India, reasumió finalmente la palabra para responder a los que acudían de todas partes del mundo a preguntarle sobre la vía espiritual. No seguía ningún sistema tradicional determinado, sino que hablaba según su propia experiencia inmediata de la no-dualidad (advaita). Apenas escribió, pero el texto de los diálogos de Ramana el Maharsi es mundialmente conocido y, por su fuerza de inspiración, altamente apreciado más allá de las diferencias religiosas.

Refiriéndose a la experiencia mística a través de la cual alcanzó la iluminación, Ramana Maharsi relató tiempo después: "El cuerpo muere, pero la conciencia no es tocada por la muerte. Esto significa: <yo> (el sí- mismo) soy conciencia inmortal. Estos -sigue relatando- no eran pensamientos ociosos: me compenetraron como una poderosa verdad viviente, que reconocí como tal de manera inmediata, casi sin procesos mentales. El <yo> era una realidad, la única efectiva en ese estado instantáneo. Toda la actividad consciente ligada a mi cuerpo desembocada en ese <yo>. Desde ese momento el <yo> (sí-mismo) concentró, como en una fascinación poderosa, toda mi atención. La angustia a la muerte se extinguió de una vez para siempre. Desde entonces permanezco plenamente absorto en el sí-mismo".

El método de enseñanza de Ramana Maharsi consistía en responder sin circunlóquios a quien le preguntaba, remitiéndole constantemente al sí-mismo, a su propio ser, para cuya realización recomendaba la infatigable búsqueda a partir de la pregunta ¿quién soy?". Leamos el siguiente diálogo:

P(regunta): ¿Swami, quién soy yo? ¿cómo puedo alcanzar la salvación?
R(amana) M(aharsi): Por la incesante indagación "¿quién soy?", reconocerás el sí-mismo y encontrarás la salvación.
P: ¿Quién soy yo?
R M: El verdadero <yo> o sí-mismo no es el cuerpo. Ni los cinco sentidos de la percepción sensible, ni los órganos de acción. Ni es el prana, ni la conciencia (mente y sus contenidos), ni tampoco el estado de sueño profundo, en el que todo eso no se conoce ya.
P: -¿Si no soy nada de eso, qué soy pues?
R M: Cuando, después de excluir todo eso puedas decir: "¡esto soy yo!". Aquello único que resta es el verdadero <yo>, y eso es la Conciencia.
P: -¿Cuál es la índole de esa Conciencia?
R M: -Es el Sacchidananda *, en el cual no queda ya ni el más leve rastro de la idea de yo. Se le llama muna, el silencio, o atman, el sí-mismo. Es lo único que tiene verdadera realidad. Cuando la triada de mundo, yo y Dios se ve en la forma de tres totalidades separadas, se trata de representaciones ilusorias.

En 1950 Ramana Maharsi entró en el samadhi de la muerte en su asram. Hoy en día, ese lugar es un punto al cual acuden peregrinos de todas partes del mundo, y donde la presencia del santo es tan perceptible como cuando vivía.


*Sat: ser absoluto, cit: conciencia absoluta, ananda: felicidad o beatitud que trasciende toda dualidad y todos los pares de opuestos. Según el vedanta, un estado de conciencia libre de procesos mentales y por ello un estado de pura felicidad o beatitud. También en el vedanta sat-cit-ananda es idéntico al Brahamán, el eterno e inmutable Absoluto.


 

 

Creación del Cuerpo de Luz


 
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Despertar de la Conciencia Espiritual


   
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