|
La Mística del Amor
(La creación del cuerpo de luz)
La creación del cuerpo de luz se lleva a cabo como
resultado de la purificación que obra el fuego del
Espíritu Santo en el alma y cuerpo del iniciado,
hasta que éste termina uniéndose y transformándose
en Dios (ascensión). El amor hacia Dios, hacia la
humanidad y la vida en general, es el llamado para
que el fuego del Espíritu Santo obre en nosotros.
La segunda venida de Cristo debe ser entendida como
un fenómeno intracorporal, como un fenónemo que se
lleva a cabo dentro de nosotros mismos, una vez que
el fuego del Espíritu Santo (primera iniciación) ha
concluido el proceso de limpieza, purgación,
purificación (segunda iniciación) y transfiguración
del mismo. La transfiguración (tercera iniciación)
es, pues, el anticipo de la resurrección de Cristo
dentro de nosotros (cuarta iniciación), el último
día (el fin de los tiempos); es decir, el día de
nuestra ascensión (quinta iniciación). Esto es, en
esencia, lo que se conoce como el Misterio de la
Redención.
“Para lo cual es de notar que el Verbo Hijo de
Dios, juntamente con el Padre y el Espíritu Santo,
esencial y presencialmente está escondido en el
íntimo ser del alma; por tanto, el alma que le ha de
hallar conviene salir de todas las cosas
(exteriores) según la afición y voluntad y entrarse
en sumo recogimiento dentro de sí misma (meditación
en estado de lucida atención), siéndole todas las
cosas como si no fuesen; que por eso San Agustín,
hablando en los Soliloquios con Dios, decía: <No te
hallaba Señor, de fuera, porque mal te buscaba
fuera, que estabas dentro>. Está, pues, Dios en el
alma escondido, y ahí le ha de buscar con amor el
buen contemplativo, diciendo: ¿Adonde te
escondiste?”
San Juan de la Cruz,
Cántico espiritual
* Las definiciones que aquí se transcriben fueron
recopiladas y ordenadas por el autor directamente
del Diccionario de la sabiduría oriental, edit.
Paidós. Este diccionario debe ser considerado la
herramienta mas útil y profesional para el estudio
de las tradiciones orientales.
|