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Consideraciones Preliminares.
Los textos tántricos se presentan por lo general en
la forma de un diálogo entre Siva, el Señor divino, y
su Sakti o divina energía. Tienen por objeto elevar
a divina perfección la totalidad del ser humano
enseñándole a despertar por medio de determinados
ritos y prácticas de meditación la energía cósmica
que lleva en sí (Kundalini-Sakti).
La experiencia del Brahman (el Absoluto) con que
culmina el rito del maithuna, representa la máxima
aspiración del tantrismo. Esta experiencia se
presenta como resultado del ascenso y la fusión del
aspecto femenino o dinámico de la divinidad (Sakti)
situado en el muladhara chakra, entre el ano y la
raíz de los genitales, con el aspecto masculino o
estático de la divinidad (Siva) situado en el
sahasrara chakra, localizado en la coronilla.
Para lograr lo anterior, el ritual del maithuna
busca lograr, a través de la unión sexual de la
pareja (o unión de las polaridades masculina y
femenina), dos objetivos primordiales: primero,
generar en el punto de contacto entre el pene y el
órgano sexual femenino, una expansión gradual de la
energía o aspecto dinámico de la divinidad (Sakti)
en ambos consortes. Esta energía, al fluir por el
organismo, va abriéndose paso por los canales
energéticos de los cuerpos sutiles de ambos
participantes hasta saturarlos completamente.
Segundo, una vez que la energía dinámica ha saturado
completamente ambos cuerpos inicia, por sí misma,
una reabsorción o implosión gradual que, al
reabsorberse completamente en el punto de unión de
los órganos genitales de los participantes, penetra
y asciende luego por el canal central sutil susumna
hacia la coronilla de ambos, donde se localiza el
aspecto estático de la divinidad (Siva),
fusionándose con él. Este es el momento en el cual
es posible irrumpir en una vivencia mística de
iluminación, donde se experimenta la eternidad más
allá del tiempo lineal y donde se realiza la
unicidad absoluta, más allá de cualquier dualidad
concebible.
La mayoría de los textos de la India y el Tíbet,
recomiendan celebrar el ritual del maithuna una vez
al mes, el quinto día después de la menstruación de
la mujer participante. Aunque el ritual puede
llevarse a cabo a cualquier hora, se recomienda como
la hora más adecuada entre las siete de la noche y
la media noche. No obstante lo anterior, solo la
pareja interesada debe decidir, por sí misma, tanto
la frecuencia como la hora más adecuada para
realizar el ritual. Por último cabe mencionar que
existen personas poco, o nada afectas a los rituales
en general. Si éste es el caso de la pareja
interesada, pueden practicar el mathuna olvidando el
ritual completo e ingresando directamente a la
práctica sexual, tal y como se explica en el
apartado correspondiente (C. El ritual del mahituna:
3. Sobre el lecho, etc.). Se recomienda en este
caso, que ambos participantes lleven a cabo los dos
ciclos de respiraciones de la disciplina
preparatoria antes de iniciar la unión sexual
propiamente dicha.
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