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"El yogi que después de practicar el yama, niyama y
demás, aprende este método excelente, de los pies de
loto del auspicioso gurú, que es fuente de júbilo
ininterrumpido, y cuya mente está controlada, jamás
nace nuevamente en este mundo (samsára). Para él no
hay disolución siquiera en el tiempo de la
disolución final (pralaya). Contento por la
realización constante de aquello que es la fuente de
la bienaventuranza eterna, se torna pleno de paz y
el principal entre todos los yogís.”
“Si el yogí que se consagra a los pies de loto de su
gurú, con el corazón imperturbado y con la mente
concentrada, lee esta obra que es la fuente suprema
del conocimiento de la liberación, y que es
perfecta, pura y secretísima, con suma certeza, su
mente danza a los pies de su Ista-devatá
(divinidad de elección).”
Sat-cakra nirupana,
versos 54-55
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