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“El Jardín” es un hermoso espacio de exuberante vegetación en el corazón de la Ciudad de Puebla, colindando con el río Atoyac. Originalmente era una barranca al lado del río que fue diseñado intuitivamente y arreglado como jardín por su dueño, dirigiendo a un grupo de trabajadores y jardineros, en correspondencia exacta con el Sendero Espiritual de la tradición budista. El lugar, desde su nivel más bajo hasta el más alto, representa las siguientes etapas de desarrollo:
1. La parte inferior del jardín, que se encuentra a nivel del río, corresponde con la “humanidad no iniciada”, viviendo en samsara (secuencia de renacimientos que cumple un ser dentro de los diversos modos o grados de existencia, mientras que no haya alcanzado la liberación y entrado en el nirvana). Desde ahí se suben seis escalones y su síntesis (medio escalón) y se llega a la primera terraza que corresponde con la 1ra iniciación: srotapanna, término que significa “entrado a la corriente”.
La corriente a la que ha entrado el iniciado es, precisamente, la que separa esta orilla del samsara de la otra orilla del nirvana: “ahora estás a salvo para siempre; has entrado a la corriente; ahora puedes alcanzar la ribera opuesta”. La tradición budista considera que el iniciado de primer nivel, antes de alcanzar la liberación definitiva debe pasar por un máximo de siete renacimientos, en modos de existencia “buenos” o “superiores”.
En el cristianismo, la 1ra iniciación se identifica con el bautizo de Jésus y se considera al aspirante bautizado “a salvo” o “seguro”, debido a que ha entrado a formar parte de la “comunión de los santos”. En esta primera terraza del jardín existe un manantial de agua natural que simboliza el bautizo.
En terminología hindú, al iniciado de primer nivel se le llama parivrajaka, que significa “errante”, es decir, que siente no tener ya morad ni refugio en el mundo, debido a que su interés se volcó hacia los asuntos del espíritu.
2. Desde la primera terraza se suben seis escalones y su síntesis (medio escalón) y se llega a la segunda terraza que corresponde con la 2da iniciación: sakridagamin, término que significa “el que solo retorna una sola vez”, debido a que se considera que solo ha de renacer una vez más antes de alcanzar el nirvana.
En el cristianismo, la 2da iniciación se identifica con la tentación de Jesús en el desierto. Se considera que este nivel es el más peligroso de todos en el Sendero Espiritual pues, es en esta etapa que, si existe alguna debilidad en el carácter del candidato, éste la descubrirá. En casi todos los casos, el peligro viene por el orgullo. Por eso, Pedro el apóstol, previene: “revestíos de humildad, porque Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes”.
En terminología hindú al iniciado de este nivel se le llama kitichaka, el que ha construido una casa y esta seguro en ella.
3. Desde la segunda terraza se sube una escalinata quebrada, al lado de una pendiente escarpada de piedras, significando con esto las dificultades propias de este nivel, comentadas anteriormente.
La escalinata desemboca en una tercera terraza que corresponde con la 3ra iniciación: anagamin, que significa “el que no retorna”, debido a que se considera que el aspirante de este nivel no vuelve a nacer en el mundo y que, para alcanzar el nirvana, lo hace desde una de las “moradas puras”, en los reinos no físicos. Al término de la escalinata que desemboca en esta tercera terraza, encontramos un gran nopal que simboliza el final de las dificultades y sufrimientos, ya que en el tercer nivel de desarrollo prácticamente han sido superadas. |
En terminología cristiana, la tercera iniciación corresponde con la Transfiguración de Jesús en la Monte Tabor: “El subió a un monte alto en lugar apartado y resplandeció su rostro como el sol y sus vestidos se tornaron blancos como la luz resplandeciente, blancos como la nieve, cuales ningún batanero en la tierra los puede emblanquecer”. En la tradición hindú este nivel se llama hamsa, que significa “cisne”, pero también se considera el término como una forma de la frase so-ham: “Aquello Soy Yo”.
4. Desde la tercera terraza se suben 10 escalones y se llega a un descanso (chakra del corazón), al lado del cual Sambhu mando construir un pequeño espacio para la meditación, que corresponde con la 4ta iniciación: arhat, término que textualmente significa “santo”, nivel en el cual se experimenta el nirvana en vida.
En el cristianismo, este nivel se identifica con el sufrimiento en la huerta de Getsemani, la crucifixión y la resurrección de Cristo. En la tradición hindú se llama paramahamsa, el que está por encima o más allá de hamsa.
5. Desde este descanso se suben seis escalones a otro descanso (chakra de la garganta), luego seis escalones más a otro descanso (chakra del entrecejo) y seis escalones más (chakra de la coronilla). Al lado del cual existe una pequeña terraza que corresponde con la 5ta iniciación: asekha, término que significa “no discípulo”.
En el cristianismo, este nivel se identifica con la ascensión de Jesús en Betania. La tradición hindú le llama jivan-mukta, término que significa “liberado en vida”.
6. Posteriormente, se suben seis escalones más para llegar al último descanso que se encuentra al nivel de la puerta de salida del jardín y que corresponde con la 6ta iniciación: chohan, término que significa “señor”. En este nivel se localiza una estatua que un trabajador vendió al dueño del jardín, mientras se realizaban los arreglos del mismo. La estatua es una mujer desnuda sobre una gran llama de fuego, símbolo del ascenso de la energía kundalini hacia el sahasrara chakra, y sosteniendo un jarrón sobre el hombro, símbolo de Jesús, al aguador: “aquel que beba de las aguas de la tierra volverá a tener sed, más quien beba de las aguas del espíritu, saciará su sed para siempre”.
7. Finalmente, desde ese nivel uno sale fuera del jardín por la puerta, que corresponde con la 7ma y 8va iniciación: bodisatthva y Buddha, respectivamente.
El término bodisatthva significa “esencia o cualidad de buddha” y el de buddha significa “el despierto”.
La 7ma iniciación implica que el iniciado, aunque aspira a la buddheidad, renuncia temporalmente a entrar en el completo nirvana final, por amor y compasión a los seres sintientes, regresando continuamente al océano del samsara para instruir y conducir a los seres por el camino de la liberación.
La 8va iniciación implica que el iniciado, al final de su vida, traspasa definitivamente todo límite posible (la puerta del jardín) alcanzando la liberación definitiva y la bienaventuranza eterna: paranirvana.
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