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Femenina
La conciencia masculina es una actividad volcada al exterior, mientras que la femenina es una actividad volcada al interior. La conciencia masculina tiene como herramienta la razón, mientras que la femenina tiene como herramienta la intuición.
En años recientes la conciencia femenina ha estado surgiendo cada vez con mayor fuerza en la humanidad. Ella contiene, entre otros, dos factores de importancia capital: la percepción de la unidad de la vida y la disposición hacia la relación con los demás. Conforme estos y otros factores típicamente femeninos se hagan cada vez más y más evidentes, el ser humano (al margen de la búsqueda de poder, actitud típicamente masculina) podrá iniciar una transformación mundial de alcance insospechado.
Con el “retorno de la diosa” o aspecto femenino de la divinidad (la Madre) a nuestras conciencias, podremos manifestar todos, hombres y mujeres por igual, las tres funciones indispensables, para lograr conducir a la humanidad hacia un nuevo y más elevado estado de conciencia colectiva:
1. Conexión:
Esta función mediadora logra hacer los vínculos necesarios para reconciliar y fusionar los opuestos. La conciencia femenina (conciencia lunar) debe unirse a la capacidad racional masculina (conciencia solar), para transformar a la humanidad en su conjunto; no se trata, pues, de sustituir una por la otra, sino de fusionarlas para que actúen como una sola (conciencia lunar-solar).
2. Nutrición:
Esta función es la actitud natural femenina para ejercer la maternidad (física o espiritual) hacia toda criatura, humana o no, ocupada tan solo en mantener la vida y repartir su espíritu interior y los productos materiales necesarios hacia otros, con amor universal por todas las criaturas.
3. Iniciación:
Esta función busca iniciar (guiada por el amor-sabiduría, actitud típicamente femenina) a nuestros semejantes en el desarrollo de su propia conciencia femenina, para fusionarla con la conciencia masculina que ha sido la actividad dominante por siglos.
Las tres funciones anteriores, lograrán sostener a la humanidad en el proceso de inestabilidad natural que se presenta al cambiar desde un estado de conciencia hacia otro; en este caso, desde una conciencia de separación, creada por el intelecto, hacia una conciencia de unidad, derivada de la intuición. En otras palabras: la conciencia femenina asistirá a la humanidad que ya no está donde estaba y que aún no ha llegado adonde va.
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