La palabra
éxtasis proviene de ex, privación o fuera
de, y del griego stasis, acción de estar. La
persona que experimenta un éxtasis místico
deja de estar o, mejor dicho, ser conciente
del mundo físico y mental para irrumpir en
un estado totalmente otro.
El éxtasis es, pues, un estado en el cual la
percepción del mundo físico, incluido el
propio cuerpo, y mental, los pensamientos,
emociones e imágenes, desaparece. En esta
vivencia más allá de la percepción, uno no
conoce o percibe al Absoluto como un objeto
de conocimiento-percepción externo a sí
mismo, antes bien, uno se hace uno con Él.
Es decir, aquí no solo se tiene "conciencia
de unidad", sino de "Único", y no solo
"conciencia de ser", sino de "Unico
ser que Es": el Uno sin segundo (Reino
Divino*).