Tumo

 
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LA CREACIÓN DEL CUERPO DE LUZ EN EL BUDISMO


Tumo

Por: Sambhu

 

 

Indice:

Tumo: Calor psíquico

Los cinco ejercicios preliminares

Las tres prácticas fundamentales

 • La aplicación práctica


Los Cinco Ejercicios Preliminares


a) Visualización del Cuerpo Físico como Vacío

El ejercicio de visualización del cuerpo físico como vacío es el siguiente: debes imaginar tu cuerpo, exteriormente, como si fueras una hermosa deidad de color rojo brillante, tan refulgente como el resplandor de un rubí, e internamente por completo vacío, transparente y radiante como una envoltura vacía; vacío incluso hasta las puntas de los dedos, como una vacía tienda de seda roja.

Al principio, mantén la visualización del tamaño de tu propio cuerpo; luego agranda la visión de tu cuerpo como si fuera grande como una casa; más tarde, grande como una colina; y, finalmente, lo suficiente vasta como para contener el Universo. Entonces concentra tu mente en ella.

Posteriormente, reduce la visión gradualmente, poco a poco, hasta tener el tamaño de una semilla de sésamo. Entonces sobre ésta también concentra tu mente por algunos minutos.


b) Visualización del Nervio Medio Psíquico como Vacío

El ejercicio de visualización del nervio-medio psíquico como vacío es el siguiente: debes imaginar tu cuerpo, exteriormente, como si fueras una hermosa deidad de color rojo brillante, tan refulgente como el resplandor de un rubí, e internamente, debes imaginar el nervio-medio psíquico (susumna) que se extiende desde el perineo hasta la Abertura de Brahman en la coronilla. El nervio-medio psíquico debes imaginarlo como si fuera un tubo de una pulgada de diámetro y con las siguientes características: de color rojo, brillante, recto desde el perineo hasta la coronilla y hueco como un tubo de cristal.

Luego agranda la visión del nervio-medio psíquico ( y la del cuerpo también) como si tuviera tres o cuatro pulgadas de diámetro. Más tarde, expande la visión del nervio-medio hasta el tamaño de un pilar, luego al de una casa, posteriormente al de una colina, y, finalmente, visualízalo lo suficientemente vasto como para contener el Universo. Entonces concentra tu mente en ella.

Posteriormente, reduce la visión gradualmente, poco a poco, hasta que el cuerpo tenga el tamaño de una semilla de sésamo, y medita en el nervio-medio psíquico como si lo penetrase, teniendo un espesor de una centésima parte del diámetro de un cabello y hueco en su interior. Entonces sobre ésta también concentra tu mente por algunos minutos.

c) Visualización del Círculo Protector


I. El Arte de Manejar el Cuerpo

El arte de manejar el cuerpo es como sigue: coloca tu cuerpo en la postura buda o postura de loto (padmasana). También puedes colocar el cuerpo en la postura de medio loto o en la postura siddha o del triángulo (siddhasana).

El texto original afirma: “La postura-buda aporta el medio por el que uno realiza la iluminación completa o estado búdico. Uno también puede sentarse con las piernas cruzadas en la postura-siddha”.

II. El Arte de Respirar

El arte de respirar es como sigue: debes exhalar el aire viciado gradualmente en tres ocasiones hasta que los pulmones estén completamente vacíos. Luego debes hacer una inhalación completa hasta el fondo mismo de los pulmones, y luego levantar el diafragma hasta que el pecho se expanda completamente. Luego reten el aliento por algunos segundo y exhala lentamente por la nariz.

III. El Arte de Dirigir las Imágenes Mentales

El arte de dirigir las imágenes mentales es como sigue: debes imaginar, cuando exhales por la nariz, que innumerables rayos de luz de cinco colores salen de cada uno de los poros de tu piel y que se proyectan hacia el exterior, abarcando el mundo entero y llenándolo con su resplandor, y, cuando inhales, debes imaginar que todos aquellos rayos de luz de cinco colores reingresan al cuerpo a través de los poros de la piel, llenándolo completamente de luz multicolor.

d) Preparación de los dos Senderos  Nerviosos Psíquicos

La preparación de los dos senderos-nerviosos psíquicos es como sigue: visualiza, a la derecha e izquierda del nervio-medio psíquico (susumna), los dos senderos-nerviosos psíquicos (ida y pingala) que van desde las fosas nasales hasta la base de la espina dorsal. Estos dos senderos-nerviosos psíquicos suben en espiral desde la base del tronco o sostén-radical (muladhara-chakra), cruzándose en cada centro-nervioso psíquico (chakra), hasta la base del cráneo. Desde ahí, ida sube rodeando el lado derecho de la cabeza y pingala asciende por el lado izquierdo, hasta el entrecejo (ajña-chakra); entonces ida sale por la fosa nasal izquierda y pingala por la derecha. Una vez que estos dos senderos-nerviosos han sido preparados, el potencial energético thig-le puede subir fácilmente a través de ellos y del nervio-medio psíquico, desde la base del tronco o sostén-radical hacia la coronilla. Por ello el texto original afirma: “Estas prácticas, al asemejarse a la apertura de un curso de agua antes de traer ésta, constituyen un arte importantísimo”.

e) Aporte de las “Ondas Graciosas” sobre  los Centros Nerviosos Psíquicos

El aporte de las “ondas graciosas” sobre los centros-nerviosos psíquicos es el siguiente: Visualiza en el centro-nervioso psíquico del corazón a tu maestro o guru particular. Imagínalo sentado en postura de meditación y, sobre su cabeza, en similar postura de meditación, uno sobre la cabeza de otro en línea ascendente, la sucesión de los gurus de las seis doctrinas de Naropa.

Medita sobre estos gurus como si fueran un rosario de perlas y localizados de la siguiente forma: a la altura del corazón tu maestro o guru humano, arriba de él a Gampopa, arriba a Milarepa, arriba de éste a Marpa, arriba de él a Naropa, arriba de Naropa a Tilopa y, por último, arriba de Tilopa a Samantabhadra sentado en meditación a la altura de la coronilla.

Una vez realizado lo anterior, pide y siente que las energías u “ondas graciosas” de estos gurus radian y llenan tu cuerpo con su luz. Luego, visualízalos a todos como si se fundiesen en la esencia de la bienaventuranza inextinguible, y que esta esencia luminosa también llena tu cuerpo entero de luz.

La doctrina o yoga del calor-psíquico (tumo), equivalente al kundalini-yoga de la tradición hindú, busca lograr dos objetivos específicos:

Primero, extraer la fuerza-psíquica o calor-psíquico (sánscrito: prana) del aire atmosférico, almacenándolo en la batería del cuerpo humano.

Segundo, emplear este calor-psíquico almacenado para transmutar el fluido generativo o potencial energético thig-le (equivalente al kundalini hindú), en una sutil energía ardiente que se hace circular a través de los canales-nerviosos psíquicos del cuerpo.

Los canales-nerviosos psíquicos se llaman en tibetano tsas y en sánscrito nadis. De estos hay tres de vital importancia en la práctica del tumo: el nervio-medio psíquico (tibetano: uma-tsa; sánscrito: susumna-nadi), que se extiende desde el perineo hasta la coronilla; el sendero-nervioso psíquico derecho (tibetano: roma-tsa; sánscrito: pingala-nadi) y el sendero-nervioso psíquico izquierdo (tibetano: kyangma-tsa; sánscrito: ida-nadi). Los dos últimos, suben en espiral desde el perineo hasta la cabeza a un lado y otro del nervio-medio psíquico. Conectados con estos tres canales-nerviosos principales hay numerosos nervios-psíquicos subsidiarios por los que la fuerza-psíquica (tibetano: shugs; sánscrito: prana) se transporta a todo el organismo y, principalmente, a los centros-nerviosos psíquicos (tibetano: khorlo; sánscrito: chakra) donde se almacena y distribuye a todos los órganos y partes del cuerpo.

El yoga del calor-psíquico emplea elaboradas posturas, respiraciones, visualizaciones, meditaciones y concentración mental para lograr los dos objetivos antes mencionados. El proceso culmina cuando el fluido generativo o potencial energético thig-le, ha regenerado completamente todos los centros y nervios-psíquicos del cuerpo y asciende más allá de la coronilla, produciendo la invisible protuberancia psíquica. Cuando la protuberancia psíquica se llena con la fuerza vital del transmutado fluido-protuberancia psíquica se llena con la fuerza vital del transmutado fluido-generativo o seminal, uno alcanza la gracia trascendental de la iluminación.

 

 

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