EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA ESPIRITUAL (TAOÍSMO
FILOSÓFICO)
Taoísmo
En
el
Tao-te-ching se interpreta el “Tao” como Principio
primero, anterior al cielo y la tierra. Es innombrable e
indescriptible; es la madre de todas las cosas; hace que
todo surja, pero sin actuar el mismo. Su poder, el “te”, es
aquello que los fenómenos reciben del
Tao y hace de ellos lo
que son. Para lograr la meta de los que profesan el taoísmo
filosófico: realizar la unidad con el Tao, el <santo> debe
realizar en sí mismo la ley común de todos los entes: el
retorno al origen (fu). Ello se alcanza haciendo propios el
vacío (wu)
y la simplicidad (sencillez, candor natural) del Tao y
permaneciendo en el obrar sin designio (wu-wei).
Más sobre el despertar de la conciencia espiritual en el
Taoísmo:
El retorno al origen (fu) es un concepto del Tao-te ching,
que describe el movimiento esencial del Tao: <el retorno es el
movimiento del Tao> (cap. 40). El retorno de todas las cosas a
su origen es la ley que subyace a la totalidad de los fenómenos:
todas las cosas salen del Tao y deben retornar a él. <Volver a
la raíz> significa, en los métodos de meditación taoísta, haber
alcanzado la iluminación (ming).
En el Tao-tre ching, el silencio es el retorno al origen.
Ateniéndose uno al silencio, todo acontecer interno o externo
entra en el reposo, todas las limitaciones y condicionamientos
desaparecen. Dice
Chiang-tse (23, 2) que entonces la luz del
cielo irradia permitiéndonos contemplar nuestra verdadera
mismidad y realizar el Absoluto.
El vacío (wu) es uno de los conceptos fundamentales del taoísmo
filosófico: la ausencia de cualidades sensoriales perceptibles.
“Wu” es la característica esencial del Tao; pero se utiliza
también para designar el modo de ser del sabio taoísta, que,
enteramente compenetrado por el Tao, está libre de apetencias y
pasiones, es decir se <vacía>.
El obrar sin designio o no-actuar (wu-wei), es decir, el obrar
espontáneo o por mero acto de contemplación o de presencia, es
un concepto del Tao-te ching con el que se refiere a la actitud
de no intervención en el curso natural de las cosas; un obrar
espontáneo, totalmente indeliberado y exento de designio, pero
adecuado de por sí a la situación dada. Esta actitud es la del
<santo> taoísta.
Por otro lado, el
tso-wang (sentarse y olvidarse) es el
ejercicio de meditación que constituye el grado más alto de la
absorción meditativa taoísta. En el, el practicante no se ayuda
con ningún objeto de meditación, sino deja flotar su mente en
libertad, sin intervención deliberada. Así se atiende al
no-actuar (wu-wei) y realiza la unidad con el Tao. Deja atrás
toda limitación y forma y esta libre de deseos y apetencias. El
método se describe en Chuang-tse (6,7/14):
<Yo, Hui -contesta-, he llegado a asentarme en el olvido-.
Confucio, asombrado pregunta: -¿Que es eso de asentarse en el
olvido?-. Yen Hui le contesta: -Es desprenderme de los miembros
de mi cuerpo, suprimir la cognición (inteligencia), desasirme de
la forma (mi cuerpo) y (eliminar) los conocimientos adquiridos,
y unirme a la Gran Universalidad. Esto es asentarse en el
olvido-. Confucio le contestó: -La unión esta en la carencia de
las querencias, y la mudanza es la carencia de estabilidad. ¿En
verdad que has llegado a esta sabiduría? Permíteme que yo,
Confucio, te siga, haciéndome tu discípulo.