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EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA ESPIRITUAL EN EL BUDISMO


Despertar de la Conciencia
Espiritual

Por: Sambhu

 

 

Índice:

Los cuatro asentamientos de la atención  

• El <noble camino> del budismo hinayana

• Los preceptos de los gurús

 • El yoga del gran sello

 

Los Ojos de la Sabiduría y los Pies del Método

“ Así como quien anhela llegar a una ciudad distante es preciso que tenga ojos para ver (el camino) y pies para recorrer la distancia, de igual manera,
quien ansíe llegar a la ciudad del nirvana  es preciso que tenga los ojos de la sabiduría y los piés del método”.

Prajñaparamita-sutra


INTRODUCCIÓN

Los cuatro <asentamientos de la atención> (satipathana) constituyen uno de los ejercicios de meditación fundamentales del budismo hinayana. Consisten en centrar la atención, sucesivamente, en el cuerpo, la sensaciones, los estados mentales y los objetos mentales. El método está detalladamente descrito en los Satipathana-sutra, y se atribuye a Buda mismo la afirmación de que su sola práctica puede llevar a la realización del nirvana. Hoy, es una forma de meditación bastante difundida en Occidente, que puede practicarse tanto sentado en reposo como durante las actividades cotidianas.

LA ATENCIÓN AL CUERPO

Ejercicios en posición de meditación

a) La Atención a la Respiración

• El conteo de la respiración

Diariamente y de preferencia en el mismo lugar y a la mismo hora, el discípulo debe sentarse en posición de meditación (existen varias posturas para sentarse a meditar y el estudiante debe escoger la que más le agrade). La espina dorsal debe permanecer erecta, esto es de vital importancia. La cabeza ligeramente inclinada hacia adelante. Los brazos sueltos, las manos sobre las rodillas con las palmas hacia arriba o hacia abajo. La boca debe permanecer cerrada y la lengua pegada al paladar. No debe haber tensión muscular de ningún tipo, aunque, recuerda, la espalda debe permanecer erecta todo el tiempo. Que nada oprima el cuerpo. Evita meditar inmediatamente después de haber comido.

Permaneciendo en esta posición, la sensación a que debes llegar es aquella de la cual se dice: que el cuerpo sea como madera seca. En este momento entrecierra los párpados, que los ojos se encuentren mirando en dirección al suelo, aproximadamente a medio metro de donde te encuentres sentado (en caso que así lo prefieras, puedes cerrar completamente los párpados durante todo el ejercicio).

Ahora tranquiliza tu respiración, que se mantenga calmada y rítmica. Centra entonces tu atención en el labio superior, inmediatamente debajo de las ventanas de la nariz. Este es el punto en que debes mantener tu atención durante el ejercicio y limitarte a observar la sensación de aire que entra y sale. Empieza entonces a contar mentalmente tus exhalaciones, durante aproximadamente cinco minutos. Cuenta solamente uno en la exhalación de modo que una respiración completa (inhalación y exhalación) sea uno. Cuenta empezando con el uno, dos... hasta diez. Entonces regresa a uno contando nuevamente hasta diez y así sucesivamente (contar del uno al diez te llevará, aproximadamente, un minuto). Si pierdes la cuenta, regresa al uno. Es así de simple.

El valor de este ejercicio es que excluye todo razonamiento y la mente discriminativa se acalla, de modo que las olas del pensamiento se aquietan y se logra la concentración gradual de la mente en un solo punto.

Los pensamientos pasajeros que naturalmente fluctúan en la mente no son en sí mismos un impedimento.

Debes comprender que, por más atentamente que cuentes tus respiraciones, continuarás percibiendo lo que está frente a tu línea de visión, puesto que tus ojos están abiertos, y continuarás escuchando los sonidos normales, puesto que tus oídos no están tapados. Y ya que tu cerebro no está dormido, pasarán por tu mente diversos pensamientos. Estos no obstaculizarán ni disminuirán la efectividad de tu práctica, a menos que trates de controlarlos, eliminarlos, o que fijes tu atención en ellos.

Resumiendo: Deja que los pensamientos casuales surjan y se desvanezcan como sea, ni los consientas ni los repelas, sino que concentra toda tu energía en contar tus exhalaciones.
El ejercicio anterior debe practicarse hasta que el discípulo pueda permanecer cinco minutos sin perder la cuenta. Debe, entonces, aumentar el periodo de práctica a diez minutos y permanecer en ella por algún tiempo. Más tarde debe aumentar nuevamente el tiempo de práctica hasta quince minutos. Tan pronto pueda permanecer quince minutos sin perder la cuenta, puede pasar al siguiente ejercicio.

• Atención a la respiración

En esta segunda etapa debes permanecer atento a tu respiración completa (inhalación y exhalación) limitándote a observar de cerca la sensación del aire que entra y sale, fijándote exclusivamente en la zona del labio superior, inmediatamente debajo de las ventanas de la nariz. Este ejercicio es igual al anterior con la diferencia de que aquí se dejan de contar las exhalaciones y sólo permanecemos atentos al entrar y salir del aliento; estamos atentos a cada inhalación y a cada exhalación, en forma alerta y concentrada.

Al igual que en la primera etapa dejamos que los pensamientos casuales surjan y se desvanezcan a su libre destino.

El presente ejercicio es tan importante que la sola atención a la respiración, tomada como ejercicio principal, perfecciona los cuatro asentamientos de la atención y conduce al despertar. Sobre esta técnica, Buda comentó: "la atención a la respiración, cultivada y practicada con asiduidad, conduce a la perfección de los cuatro asentamientos de la atención. Los cuatro asentamientos de la atención, cultivados y practicados con asiduidad, conducen a los siete factores de iluminación* y los siete factores de iluminación, cultivados y practicados con asiduidad, conducen a la perfección del conocimiento y la liberación."

*Bodhyanga <los siete factores de la iluminación>: 1.Atención; 2.Distinción entre lo recto y lo falso con respecto a la doctrina búdica; 3. Energía heróica y esfuerzo en la práctica; 4.Alegría por la comprensión de la doctrina; 5. Pacificación interior por eliminación de las máculas y pasiones; 6. La concentración; 7. Ecuanimidad al liberarce de las diferencias.


b) La Atención al Cuerpo Sentado

En este ejercicio, la mente debe mantenerse vigilante y alerta del cuerpo sentado en meditación. Es decir, debes permanecer absolutamente atento a tu cuerpo sentado únicamente.

La mente que no tiene el apoyo previo de haber contado o seguido sus respiraciones, se distrae con facilidad en este ejercicio. Es de suma importancia que la mente tenga el temple correcto y no se sienta apresurada; ha de estar sosegada y centrada con firmeza, pero a la vez alerta, atenta. Así pues, es un estado intensificado de atención concentrada, donde uno no está tenso ni apresurado ni, mucho menos, descuidado.

Este estado no se puede mantener por mucho tiempo; de hecho, no es prudente practicarlo durante más de media hora seguida. Cuando se sienta uno demasiado tiempo, la mente pierde vigor, el cuerpo se cansa y los esfuerzos son menos provechosos que si uno restringe su práctica a períodos de treinta minutos. Si al terminar los treinta minutos se siente gran motivación para continuar meditando, conviene levantarse y caminar por unos cuantos minutos, al tiempo que se cuentan las respiraciones tal y como se ha explicado anteriormente. Después se continúa la práctica.

Cuando empezamos a practicar este método de concentración, la tensión es inevitable, pero con el tiempo este ejercicio tenso madura en un sentarse relajado y totalmente atento, simultáneamente al mismo tiempo. Pero ni por un instante pienses que esto puede lograrse sin una práctica constante y dedicada.


Ejercicios fuera de la meditación

c) La Atención a las Posiciones y Movimientos del Cuerpo

La atención a las posiciones y movimientos del cuerpo implica que uno debe mantenerse completamente alerta del caminar, mientras camina; mientras uno permanece de pie, debe mantenerse atento al cuerpo parado; cuando uno permanece sentado, debe mantenerse atento al cuerpo sentado; cuando permanece recostado, la atención verifica el estado recostado. Es decir, que según vamos colocando el cuerpo, tenemos siempre plena atención y conciencia de ello.

Como en todos los ejercicios de atención, se trata de estar siempre lo más atento posible a la actividad o movimiento del cuerpo, en el momento mismo en que se produce. No hacer una cosa, más o menos automáticamente, mientras se piensa en otra, sino desautomatizarse, estar presente.

El objetivo principal en esta práctica consiste en observar con precisa atención las posiciones que va adoptando el cuerpo, desde que se inicia el movimiento para cambiar la postura hasta que concluye, incluyendo el recorrido que realiza el cuerpo desde que se inició el cambio de postura hasta que terminó. Uno simplemente verifica los movimientos que hace, continuamente, con atención sostenida. Dicho en otras palabras, "uno contempla el surgir del movimiento en el cuerpo, contempla el movimiento del cuerpo mientras permanece, y contempla el desvanecerse del movimiento en el cuerpo".


d) La Atención Lúcida a Todo lo que se Hace

Este ejercicio es una ampliación del que acabamos de describir. Implica mantener una actitud atenta y lúcida a todo lo que hacemos: al estirarse, bañarse y vestirse, comer o beber, masticar y saborear, ir al baño, manejar, caminar, estar de pie, sentado o recostado, hablar o permanecer en silencio, sabiendo siempre con plena lucidez y atención lo que estamos haciendo.

Como podemos ver, aquí se trata de prestar atención, no solamente a las posiciones y movimientos del cuerpo, sino también a todos los actos corrientes y habituales de la vida cotidiana.


LA ATENCIÓN A LAS SENSACIONES

La atención a las sensaciones es una prolongación de la atención al cuerpo. Estas se podrían dividir en dos, las sensaciones externas y las internas. En lo que respecta a las sensaciones externas, el estudiante debe permanecer siempre atento y vigilante no sólo a las impresiónes de la luz, los sonidos, sabores y olores, sino también a toda la gama de sensaciones que se producen en la superficie del cuerpo. La piel está capacitada para detectar diferentes tipos de sensaciones, como el calor y el frío, la presión, la punción, el ardor y el quemor.

Las sensaciones internas son todas aquellas que se producen dentro del cuerpo: la sensación de plétora, cuando se ha comido en exceso; la sensación que se presenta como resultado de la necesidad de orinar, o evacuar; los retortijones y calambres, la sensación de hambre y sed, la de urgencia sexual, y las sensaciones de dolor y placer, en diferentes partes del cuerpo.

Tanto las sensaciones internas como las externas podrían catalogarse en agradables, desagradables o neutras. El objetivo del discípulo es detectar, en forma lúcida y atenta, todas estas diferentes sensaciones cuando aparecen, el tiempo que permanecen y cuando cesan. Uno simplemente verifica las diferentes sensaciones que se van presentando con atención sostenida. Es decir, que al igual que en la atención al cuerpo, "uno contempla el surgir de la sensación, contempla la sensación todo el tiempo que permanece, y contempla el desvanecerse de la sensación".


LA ATENCIÓN A LOS ESTADOS MENTALES

En este ejercicio uno debe desarrollar una capacidad de observación atenta y desapasionada, no reactiva, del estado emocional o condición de la mente en el preciso momento en que una emoción o estado mental aparece. Toda la gama emocional, conformada por el miedo, el enojo, los celos, la envidia, el odio, la avaricia, el orgullo, la vergüenza, el afecto, etc., y los estados mentales tales como la preocupación, la inseguridad, la ansiedad, la pereza, la distracción, el aburrimiento, etc., deben ser observados detenidamente cuando aparecen, el tiempo que permanecen, y cuando desaparecen. Al igual que con la observación al cuerpo y a las sensaciones "uno contempla el surgir de la emoción o estado mental, contempla a la emoción o estado mental todo el tiempo que permanece, y contempla el desvanecerse de la emoción o estado mental".

Es importante comprender que el estudiante debe mantenerse siempre en estado de atención al cuerpo y a las sensaciones como ejercicio principal. Tan pronto como una emoción o estado mental surja, entonces, la atención es retirada momentáneamente del cuerpo a las sensaciones, para observar lo más claramente posible la emoción o el estado mental que apareció. Una vez que la emoción o estado mental ha desaparecido, el estudiante nuevamente dirige la atención al cuerpo. La actitud anterior permite que la atención al momento presente jamás se interrumpa, ya sea en la observación del cuerpo, de las sensaciones o de las emociones que van apareciendo una detrás de las otras.


LA ATENCIÓN A LOS OBJETOS MENTALES

Los objetos o contenidos en la mente son las ideas y pensamientos que continuamente aparecen y desaparecen en la mente. La atención a estos contenidos mentales puede llevarse a cabo en meditación, así como también en la vida ordinaria.

a) Ejercicio en posición de meditación

La técnica consiste en la observación lúcida y desapasionada de los pensamientos que van apareciendo, uno detrás de los otros, durante la meditación. En este ejercicio es normal que los contenidos mentales se entremezclen con los estados mentales explicados anteriormente. Uno simplemente se mantiene en estado de atención sostenida a todo lo que aparece y desaparece en la mente durante la meditación (purgar la mente).

b) Ejercicio fuera de la meditación

Los pensamientos indóciles e incontrolables aparecen durante todo el día como una corriente sin fin. El estudiante debe desarrollar una observación alerta, atenta y no reactiva, de los pensamientos que van apareciendo durante el día en el momento mismo en que lo hacen. Uno debe observar el pensamiento o idea en el momento en que surge, durante el tiempo que permanece, y cuando el pensamiento se desvanece. Al igual que en la atención al cuerpo, a las sensaciones y a los estados mentales, "uno contempla el surgir del pensamiento, contempla al pensamiento mientras permanece, y contempla cuando el pensamiento se desvanece".

Tal y como ya ha sido explicado anteriormente, el estudiante debe mantenerse atento al cuerpo y a las sensaciones como ejercicio principal. Tan pronto como un pensamiento surja, entonces la atención es momentáneamente retirada del cuerpo de las sensaciones para observar lo más claramente posible la idea o pensamiento que apareció. Una vez que el pensamiento ha desaparecido, el estudiante dirige nuevamente la atención al cuerpo. Lo anterior permite que la atención al presente jamás se interrumpa, ya sea con la observación del cuerpo, de las sensaciones, o de los pensamientos que van apareciendo durante el día.


COMENTARIO DE BUDA SOBRE LOS CUATRO ASENTAMIENTOS DE LA ATENCIÓN


"Quien pase siete años cultivando de este modo los cuatro asentamientos de la atención, puede esperar recoger de dos frutos, uno: <el conocimiento perfecto> en esta misma existencia; o bien, si aún hay en él residuos de existencia (impurezas en la mente), el estado de <el que no regresa>”.*

"Pero, ¡qué digo, siete años! Quien pase seis años, o cinco, o cuatro o tres, o dos, o un año solo cultivando de este modo estos cuatro asentamientos de la atención, puede esperar recoger de dos frutos, uno: <el conocimiento perfecto> en esta misma existencia; o bien, si aún hay en él residuos de existencia, el estado de <el que no regresa>. ¡Qué digo,un año! Quien pase siete meses cultivando de este modo estos cuatro asentamientos de la atención, puede esperar recoger de dos frutos, uno: <el conocimiento perfecto> en esta misma existencia; o bien, si aún hay en él residuos de existencia, el estado de <el que no regresa>. ¡Qué digo, siete meses! Quien pase seis meses, o cinco, o cuatro, o tres, o dos, o un solo mes, o solamente quince días cultivando de este modo estos cuatro asentamientos de la atención, puede esperar recoger de dos frutos, uno: <el conocimiento perfecto> en esta misma existencia; o bien, si aún hay en él residuos de existencia, el estado de <el que no regresa>”.

"Es por esto que se ha dicho, precisamente por esto, que: este es el único camino para purificar a los seres, para superar la pena y el lamento, para eliminar el dolor y la aflicción, para obrar con acierto, para realizar el nirvana, a saber, los cuatro asentamientos de la atención."


COMENTARIO DE NAGARJUNA SOBRE LOS CUATRO ASENTAMIENTOS DE LA ATENCIÓN


"Los cuatro recuerdos o cuatro asentamientos de la atención han demostrado ser, inequívocamente, el único sendero atravesado por los budas. Mantén celosa vigilancia sobre ellos en todo momento; a través del descuido aquí, todos los esfuerzos espirituales se tornan infructíferos. Es la atención continua lo que se llama: no ser distraído."
 

 

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