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LA CREACIÓN DEL CUERPO DE LUZ EN EL CRISTIANISMO


La Creación del Cuerpo
de Luz


Por: Sambhu

 

Indice:

El sendero hacia la luz

Cartas sobre el fuego sagrado

Consejos en el sendero que conduce a la
  ascensión
 

El sendero hacia la Luz (en imágenes)  

Práctica

 


Introducción
 

Buscamos servir, para que puedas construir tu cuerpo de luz con el fuego sagrado del espíritu inmortal que habita en ti.

Edwin J. Dingle


EL CUERPO DE LUZ DE ACUERDO A LA TRADICIÓN INICIÁTICA JUDÍA Y CRISTIANA

 

 

La Creación del Cuerpo

 

Al cuerpo de luz se le llama, en el Antiguo Testamento, las ropas de salvación o manto de justicia (Isa. 61) y en el Nuevo Testamento el vestido de bodas (Mat. 22:11-14) y el cuerpo incorruptible e inmortal (Cor. I, XV, 50-55).


EL ASCENSO Y EL DESCENSO DEL ESPÍRITU SANTO AL CORAZÓN DEL INICIADO


 
   


A) En el hombre común: Nube oscura, que contiene las impurezas y bajas pasiones en la mente consciente y subconsciente de la persona.

B) En el iniciaco que ha alcanzado la tercera iniciación: Cuerpo de luz, llamado por Jesús vestido de bodas (Mat.22:11-14) y por San Pablo cuerpo incorruptible e inmortal (Cor.I, XV,50-55).

Cuando el fuego del Espíritu Santo asciende desde la Madre y desciende desde el Padre al corazón del iniciado, entonces estas dos energías divinas se fusionan creando el cuerpo de luz. Cuando este proceso gradual y progresivo de fusión culmina, entonces, Cristo, el Hijo del hombre, en su radiante cuerpo de luz, redime al iniciado conduciéndolo de regreso al Padre a través del mecanismo de la ascensión.

Jesús afirma, en relación a la manifestación del Espíritu Santo en el iniciado, lo siguiente: "...y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito (Espíritu Santo), para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros" (Jn. 14:16-17). Y más adelante continúa diciendo: "Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Jn. 14:23). Y posteriormente declara: "Pero el Paráclito, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo he dicho" (Jn. 14:26). San Pablo, por su parte, comenta al respecto: "¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?" (Cor. I. 3:16).

San Juan de la Cruz afirma en Llama de amor viva que el iniciado que experimenta el ascenso y manifestación del Espíritu Santo dentro de sí mismo permanece "sintiendo correr de su vientre los ríos de agua viva que dijo el Hijo de Dios que saldrían de semejantes almas" (Jn. 7:38). Tómese en cuenta que el vientre es la cavidad del cuerpo donde están los intestinos y el aparato génito-urinario, precisamente el asiento de la Madre en la base del tronco del iniciado.

Santa Teresa de Jesús menciona en la cuarta morada de Las moradas del castillo interior, con respecto al ascenso del Espíritu Santo en su propio organismo y hasta la cabeza, lo siguiente: "... estoy considerando el gran ruido que pasa en mi cabeza... Parece que están en ella muchos ríos caudalosos y, por otra parte, que estas aguas se despeñan; muchos pajarillos y silbos, y no en los oídos, sino en lo superior de la cabeza (en la coronilla), adonde dicen que está lo superior del alma (la lengua de Pentecostés). Esto ha permanecido mucho tiempo, pareciéndome que el movimiento grande del espíritu hacia arriba subía con velocidad".

Jesús, al referirse a la ascensión del Hijo de regreso al Padre, dice a Nicodemo: "En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptais nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creeis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre" (Jn. 3:11-14). La afirmación de que Moisés "levantó la serpiente en el desierto" se refiere, precisamente, al ascenso de la energía de la Madre desde la base del tronco hacia la coronilla, llevando consigo al Hijo, localizado en el corazón, de regreso al Padre arriba y afuera de la cabeza. Tómese en cuenta que en Oriente se utiliza exactamente la misma terminología para designar el levantamiento de la energía kundalini ("levantamiento de la serpiente") rumbo al chakra de mil pétalos en la coronilla (lengua de Pentecostés), donde se experimenta la fusión con lo divino.


LA CREACIÓN DEL CUERPO DE LUZ DE ACUERDO AL CRISTIANISMO INICIÁTICO

 
  Quinta iniciación: Ascensión.  
  Cuarta iniciación: Resurrección de Cristo en el corazón del iniciado.  
  Tercera iniciación: Transfiguración. (La creación del cuerpo de luz se ha completado)  
  Segunda iniciación: Lucha entre el fuego del Espíritu Santo en contra de las impurezas y bajas pasiones dentro de la mente consciente y subconsciente del iniciado.  
  Primera iniciación: Bautizo con fuego del Espíritu Santo.  
   
  El fuego del Espíritu Santo  
   
  Hombre común  


El cristianismo iniciático explica, a través de cinco etapas o iniciaciones, la vía que conduce a la creación del cuerpo de luz hasta alcanzar la ascensión por parte del iniciado. Las cinco iniciaciones correspondientes son:

Primera iniciación: Bautizo con fuego, que implica, como es claro, el incremento del fuego del Espíritu Santo dentro del iniciado. El fuego del Espíritu Santo es, en esencia, la energía de la Madre, en la base del tronco del iniciado, y la energía del Padre, arriba y afuera de la cabeza del iniciado.

Segunda iniciación: Lucha entre el fuego del Espíritu Santo en contra de las impurezas y bajas pasiones en la mente consciente y subconsciente del iniciado (nube oscura). Esta segunda iniciación es, en esencia, un proceso de limpieza y purgación de las impurezas y pasiones en la mente consciente y subconsciente del iniciado, por parte del fuego del Espíritu Santo.

Tercera iniciación: La transfiguración del iniciado (cuerpo de luz), una vez que ha concluido el proceso de limpieza y purgación de las impurezas y bajas pasiones por parte del fuego del Espíritu Santo.

Cuarta iniciación: La resurrección de Cristo dentro del corazón mismo del iniciado, como suprema culminación del proceso de regeneración, limpieza y purgación que el fuego del Espíritu Santo ha llevado a cabo dentro del iniciado.

Quinta iniciación: la ascensión como resultado final del proceso de regeneración que ha llevado a cabo el fuego del Espíritu Santo en el iniciado y que termina fusionándolo con Dios.

 

 

 

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