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Al cuerpo de luz se le llama, en el Antiguo Testamento,
las ropas de salvación o manto de justicia (Isa.61) y,
en el Nuevo Testamento, el vestido de bodas (mat.22:11-14)
y el cuerpo incorruptible e inmortal (Cor.I,XV,50-55).
Primera iniciación: Bautizo con fuego, que
implica el incremento del
Fuego del Espíritu Santo dentro
del iniciado. El Fuego del Espíritu Santo es, en
esencia, la energía de la Madre, en la base del tronco
del iniciado , y la energía del Padre, arriba y afuera
de la cabeza del iniciado.
Segunda iniciación: Lucha del fuego del Espíritu
Santo en contra de las impurezas y bajas pasiones en la
mente consciente y subconsciente del iniciado (nube
oscura). Esta segunda iniciación es, en esencia, un
proceso de limpieza y purgación de las impurezas y
pasiones por parte del fuego del Espíritu Santo.
Tercera iniciación: La transfiguración del
iniciado (cuerpo de luz), una vez que ha concluido el
proceso de limpieza y purgación de las impurezas y bajas
pasiones por parte del fuego del Espíritu Santo.
Cuarta iniciación: La resurrección de
Cristo
dentro del corazón mismo del iniciado, como suprema
culminación del proceso de regeneración, limpieza y
purgación que el fuego del Espíritu Santo ha llevado a
cabo.
Quinta iniciación: La ascensión como resultado
final del proceso que ha llevado a cabo el fuego del
Espíritu Santo en el iniciado y que termina fusionándolo
con Dios.
La creación del cuerpo de luz (transfiguración) culmina
con la transmutación de la materia del cuerpo físico en
luz o ascensión corporal.
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