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Consejos en el Sendero que conduce a la
Ascensión
SER LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR
Es imprescindible aprender a vivir la vida de
acuerdo a la eterna ley del amor. El peregrino
espiritual, conforme avanza en el sendero va
sintiendo crecer progresivamente la compasión y el
amor en su interior. Amor que acelera el proceso que
conduce a la ascensión. Todos los que han progresado
en el sendero espiritual se encuentran afiliados
irrevocablemente a la eterna ley del amor y lo mismo
debe hacer todo estudiante honesto que recién inicia
su camino en el sendero.
Si la humanidad pudiera comprender esto, el
individuo se daría cuenta de que tiene que activar
el amor dentro de sí mismo antes de que la energía
de Dios pueda fluir libremente en él; antes de que
la perfección que desea pueda manifestarse en su
vida y en sus asuntos. El amor es como un rayo de
luz que surge desde el corazón y que puede ser
emitido hacia afuera tan poderosamente.
Comprende que fue el amor el camino del magisterio
de Cristo. Camino que se convirtió en una espiral de
corrientes ascendentes de amor sobre las cuales el
alma cumplió su destino inmortal, siendo ascendida y
recibida en una nube de amor (Hech. 1:9), el campo
energético del YO SOY EL QUE SOY.
HUMILDAD Y ESPÍRITU DE SERVICIO
Un profundo estado de humildad, como forma natural
de vida y una actitud de servicio ilimitado hacia la
humanidad sufriente, son indispensables para avanzar
en espiral ascendente hacia la luz de nuestro
verdadero ser espiritual. Así como aquellos que
mantuvieron, por siglos, viva la llama de la
enseñanza que conduce a la ascensión, no nos
abandonaron en medio de la oscuridad y confusión del
mundo, nosotros tampoco debemos abandonar a los que
vienen detrás. Y así como debes sentir una profunda
sensación de comunión, amor y respeto por todos los
sabios maestros que nos precedieron en el sendero,
debes también sentir la misma sensación de comunión
y amor hacia todos aquellos que siguen nuestros
pasos.
Las palabras de Jesús, claves para comprender, no
sólo con la mente sino con todo el corazón lo que ha
sido explicado anteriormente, son: "En verdad os
digo que cuanto hicísteis a uno de estos hermanos
míos más pequeños, a mí me lo hicísteis" (Mat.
25:40). Estas palabras, que sólo pueden ser
comprendidas por la parte más intuitiva de tu propio
ser, confirman la presencia de Cristo vivo en todos
y cada uno de nosotros; pues al decir, "cuanto
hicísteis a mi hermano a mí me lo hicísteis",
reconfirman esta presencia de Cristo dentro de todos
y cada uno de los hombres. Y las palabras: "Pero
vete donde mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y
vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios" (Jn.
20:17), no hace más que dar el mismo mensaje.
Recuerda entonces que al servir a cualquiera de tus
semejantes en cualquier momento y en cualquier
lugar, sirves a Cristo mismo; no lo olvides jamás.
MANTENERSE FELIZ, POSITIVO Y OPTIMISTA
Es de importancia capital permanecer siempre feliz,
positivo y optimista si es que se quiere lograr la
victoria y expresar la maestría. El abatimiento es
una de las principales causas de estancamiento en el
sendero. Para mantener esta actitud feliz, positiva
y optimista debes recordar siempre que existe, lo
comprendas de momento o no, un gran plan divino en
acción y que tú no sólo formas parte de este plan
sino que participas activamente en él. Este plan
divino es conducido y sostenido por la voluntad del
Padre y tú eres, en todo el sentido de la palabra,
cocreador junto con la mente divina, ya que fuiste
creado libre para colaborar libremente en su sagrada
obra.
Este plan divino es infinitamente amoroso,
infinitamente sabio, infinitamente justo e
infinitamente potente en su manifestación. Por ello,
el sabio que comprende lo anterior afirma siempre en
forma categórica: "Hágase tu voluntad Señor, y no la
mía". Este es el clamor de todos los verdaderos
nobles de la luz, que reconocen la existencia de una
sola voluntad en todo el universo y que esta
voluntad divina es la nuestra, como hijos e hijas de
Dios que somos (Ver Jn. 6:38). "Porque la voluntad
del Padre es la voluntad del Hijo, y la voluntad del
Hijo es la voluntad del Padre". Y nada jamás
prevalecerá contra Su obra.
La humanidad no marcha sola por la vida ni se
encuentra sola en el mundo; la voluntad del Padre la
acompaña. Confíar siempre en esta voluntad divina y
en su sabiduría infinita es indispensable para vivir
no solo feliz, positivo y optimista, sino en paz y
armonía e infinitamente agradecido por haber sido
tomado en cuenta para participar activamente en el
gran plan de la creación.
DAR GRACIAS
Todos los hombres deberían dar gracias continuamente
al Señor de lo eterno por la vida que se les ha
dado. La mayor parte de los seres humanos viven toda
su vida sin agradecimiento sincero y amor profundo
hacia la presencia de Dios que habita dentro del
templo de sus cuerpos, ni por la energía que fluye
constantemente dentro de ellos y que les da la vida,
ni por los cientos de cosas buenas por las cuales ha
estado rodeado constantemente, las cuales goza y usa
sin dar nada de sí mismo a cambio.
Por lo tanto, uno de los secretos invaluables para
lograr la ascensión es mantener una constante
sensación de agradecimiento y comunión interna con
la divinidad dentro de nosotros mismos, y una
constante devoción y adoración a esta presencia
divina que nos habita. Cuando alguien verdaderamente
acepta que es el templo del Dios vivo y siente que
esta presencia gloriosa dentro de él es la que
verdaderamente hace todas las cosas a través de él,
el resto de las actividades se acomodarán dentro de
una maravillosa belleza y perfección. La aceptación
completa de la presencia de Dios dentro de nosotros
mismos, siempre dirige y gobierna todas las
experiencias externas armónicamente. Es sólo cuando
real y completamente se acepta esta presencia
gloriosa de Dios dentro de uno mismo, cuando se
llega a ser un verdadero mensajero del servicio
divino.
AUSENCIA DE CRÍTICA Y CONDENACIÓN
Una de las cosas más importantes a lograr es una
completa ausencia de crítica o condenación acerca de
los errores y fragilidades humanas. Es imperativo
olvidar o pasar por alto (perdonar) todo lo
inservible o indeseable en nosotros mismos y en los
demás, si es que realmente deseamos liberarnos de
las limitaciones y fragilidades humanas. Cuando
arrastramos memorias o recuerdos desagradables, ya
sea sobre nosotros mismos o sobre los demás, creamos
una y otra vez las mismas experiencias miserables de
las cuales estamos tratando de liberarnos.
Cuanto más comprendemos la vida y la perfección de
la misma, más simple y sencillo llega a ser todo,
pues comprendemos que sólo hay una cosa que hacer y
que tiene que hacerse todo el tiempo: Llenar siempre
nuestros pensamientos y sentimientos con amor. La
crítica, la intriga, la condenación y la discordia
son las primeras olas que cierran las puertas al
reino del espíritu. Al mantener perfecta paz y
armonía dentro de nuestras mentes y corazones,
debido al continuo sentimiento de amor, y con
ausencia total de crítica condenatoria para nuestros
semejantes, abrimos de par en par las puertas del
reino de la perfección de Dios y las mantenemos
abiertas para siempre (Ver Jn. 8:15).
DESEO DE LIBERACIÓN Y ASCENSIÓN
El peregrino espiritual sólo podrá mantenerse en el
sendero si cultiva siempre un deseo profundo de
liberación y ascensión. Esto, aunado a la
comprensión de que el sendero es un proceso continuo
de autopurificación, son claves indispensables para
avanzar con pasos firmes hacia nuestro verdadero
hogar espiritual.
Otra clave indispensable es que mientras recorremos
el sendero del progreso espiritual, el sendero de
regreso al Padre, al Santo de los Santos, jamás
debemos sentirnos solos ni temer; por el contrario,
debemos recordar siempre que la luz vencerá a la
oscuridad, y que nosotros somos esa luz, en comunión
con Dios.
“Y no es de tener por increíble que a un alma ya
examinada y probada y purgada en el fuego de
tribulaciones y trabajos y variedad de tentaciones y
hallada fiel en el amor, deje de cumplirse en esta
fiel alma, en esta vida lo que el
Hijo de Dios prometió, conviene a saber: que si
alguno le amase, vendría la Santísima Trinidad en él
y moraría de asiento en él (Juan, XIV, 23); lo cual
es ilustrándole el entendimiento divinamente en la
sabiduría del Hijo, y deleitándole la voluntad en el
Espíritu Santo, y absorbiéndola el Padre poderosa y
fuertemente en el abrazo y abismo de su dulzura”.
San Juan de la Cruz
Llama de amor viva |
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