Fuego Sagrado

 
Pagina nueva 1
 

 

 
 

Suscribete al Newsletter

 

 
 

 

 

Google
 

 

LA CREACIÓN DEL CUERPO DE LUZ EN EL CRISTIANISMO


La Creación del Cuerpo
de Luz


Por: Sambhu

 

Indice:

El sendero hacia la luz

Cartas sobre el fuego sagrado

Consejos en el sendero que conduce a la ascensión  

El sendero hacia la Luz (en imágenes)  

Práctica

 


Cartas sobre el Fuego Sagrado


INTRODUCCIÓN

Las cartas que a continuación leerás tratan sobre la esencia misma de nuestra enseñanza: el fuego sagrado. El nombre de la persona a quien fueron enviadas ha sido excluido en la trascripción que aquí se presenta; no obstante, cualquier estudiante que haya sentido la acción del fuego dentro de su propio organismo, en forma del calor o energía que mueve al cuerpo en meditación, o provocando un deseo intenso por avanzar en el sendero que conduce al Bienamado, al Santo de los Santos, debe considerar estas cartas como si hubiesen sido escritas especialmente para él.


PRIMERA CARTA

Hace ya muchos años, mi maestro me escribió lo siguiente con respecto a la energía que ahora se ha empezado a manifestar en ti: "Cuando el fuego sagrado es liberado, él se manifiesta en el hombre (eso me mueve a mí); siendo este fuego el causante del proceso regenerativo, otro cuerpo de luz nace del cuerpo oscuro o físico, y en ese nuevo cuerpo tu verdadero ser, en armonía con el espíritu creador, se expresará ampliamente".

Una vez que el estudiante empieza a sentir el fuego dentro de sí mismo, en forma de calor o de energía que mueve al cuerpo en meditación, debe dejarlo libre para que realice su tarea regeneradora.

Si la energía te mueve mientras te encuentras sentada en meditación, entonces debes permitir que te mueva; si la energía se detiene, entonces debes detenerte también. Simplemente sigue el movimiento.

Debes estar segura de que este fuego es purificador en esencia. Con el correr de los años, esta llama viviente que ahora sientes en tu interior consumirá y disolverá en ti todas las impurezas que no son propias del espíritu. Es, en verdad, un fuego abrasador que consume todo aquello que no es de su propia naturaleza espiritual. Por ello, debes sentirte feliz y dar gracias.

Catalina de Siena dictó las siguientes palabras mientras se encontraba en profundo éxtasis, en diálogo con el Padre: "Yo, fuego, aceptador de sacrificios, despojándolos de su oscuridad, doy la luz; no una luz natural, sino una sobrenatural....". Y San Juan de la Cruz, refiriéndose a los mismo, escribió: "Los actos interiores que Él produce disparán llamas, pues son actos de amor inflamado. Tal es la actividad del Espíritu Santo en el alma".

Sigue adelante en tus prácticas y meditaciones, y permite que la luz se exprese en y a través de tí.



SEGUNDA CARTA

Te escribo una vez más con la intención de recalcar la gran importancia que tiene el fuego sagrado liberado dentro de tí. Pero antes, es mi interés prevenirte contra el que es, quizás, el principal enemigo del peregrino espiritual: el orgullo. Se ha dicho, y no a la ligera, que la mayor recompensa que un estudiante de la luz o buscador de Dios puede tener es la humildad. Tal y como afirmó Pedro el apóstol: "Revestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes" (1 Pedro, 5:5). Recuerda entonces, y no lo olvides en adelante: "La altivez debe desaparecer, o vendrá la caída" (Proverbios, 16:18). Medita seriamente sobre esto que te digo.

En la carta anterior comentamos que el fuego liberado dentro del aspirante es purificador en esencia. Que esa llama viviente que el estudiante siente dentro de su propio organismo consume y disuelve todas las impurezas que no son propias del espíritu. Debes imaginar estas impurezas como si fueran una energía sucia e indeseable que no sólo penetra el cuerpo del hombre sino que lo rodea como una nube oscura hasta, aproximadamente, la distancia que alcanzan tus manos extendidas. Estas energías indeseables son las que deben ser quemadas y consumidas por la acción purificadora del fuego. Cuando todas las impurezas han sido quemadas y retornadas a su estado de absoluta pureza, el cuerpo de luz resplandece por sí mismo.

Someterse al proceso regenerador y purificador por medio del fuego sagrado o llama de amor viva, como lo nombra san Juan de la Cruz, es el camino cierto y verdadero que conduce hacia la luz de nuestro verdadero ser espiritual. Jesús se refirió a esto cuando afirmó: "De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentareís..." (Mateo 19:28). Debes comprender que es sólo a través de este fuego y de su acción regeneradora que se cumple la profecía de Daniel: "Muchos serán limpiados, y emblanquecidos, y purificados: mas los impíos obrarán impiamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero entenderán los entendidos" (Daniel 12:10). "Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento" (Daniel 12:3).

Continúa con tus meditaciones y mantén un estado de absoluta humildad ante la enseñanza que está siendo puesta en tus manos.



TERCERA CARTA

Es importante que comprendas que la acción purificadora del fuego sagrado dentro de ti no siempre es un procedimiento cómodo. Es normal que durante el proceso de regeneración, esta llama o fuego del Espíritu Santo queme y consuma ciertas impurezas de las cuales tú ni siquiera tenías conocimiento y que, sin embargo, al ser traídas desde el subconciente hasta tu mente consciente para ser consumidas, forman parte de ti. Cuando este sea el caso, debes, simplemente, mantener una actitud tranquila y desapasionada, descansando en la certeza de que una vez que estas impurezas (odios, miedos, resentimientos, bajas pasiones, egoísmos, etc.) han sido consumidas por la acción del fuego, el alma retorna al abrigo de su eterno refugio.

Al comprender que "nuestro Dios es fuego consumidor" (Hebreos 12:29), la única y correcta actitud que el verdadero noble de la luz debe tener es, simplemente, la de ponerse en manos de esta gran llama de Dios para que ella, con absoluta sabiduría, disuelva en nosotros todo aquello que obstaculiza el regreso a nuestra fuente espiritual.

Conforme el proceso regenerador avance dentro de ti, irás penetrando más y más en un estado de absoluta pureza interior; verdaderamente encontrarás, como decía mi maestro, un nuevo cielo y una nueva tierra. Y en ese nuevo cielo y en esa nueva tierra no habrá más sufrimiento ni llanto, ni desesperación ni angustia, porque todas las cosas que nos hacían sufrir habrán desaparecido para siempre.

Sé constante en tu práctica y, mientras tanto, vive feliz y agradecida por todo lo que la vida te ha dado y por todas las cosas grandiosas que aún están por venir.



CUARTA CARTA


Lee lo siguiente con atención: El Espíritu Santo está localizado arriba y afuera de la cabeza de todo hombre que viene al mundo. Juan el Bautista dio testimonio de esto diciendo: "vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él." (Juan 1: 32). "Y hubo una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tomo contentamiento." (Marcos 1:10,11).
Desde este centro espiritual, arriba y afuera de la cabeza, desciende constantemente la energía que nos da la vida y que permite a nuestro cuerpo y mente llevar a cabo todas sus funciones y operaciones. Si la mente sólo se ocupara de pensamientos puros y amorosos y con un profundo sentido de servicio hacia nuestros semejantes y hacia la vida en general, la energía del espíritu permanecería radiando en todos sentidos y direcciones cual poderoso cuerpo de luz. Pero si nuestros pensamientos y sentimientos son desarmónicos, cargados de resentimientos, orgullo, miedo, envidia, celos, etc., creamos una nube oscura de impurezas a nuestro alrededor y se nubla el recuerdo de nuestro divino origen. Es debido a la existencia de esta nube oscura que se hace indispensable el proceso de regeneración.
La regeneración es, simplemente, el proceso a través del cual logramos eliminar la nube oscura de impurezas que hemos construido a nuestro alrededor. ¿Cómo? Sólo hay una manera: valiéndonos del fuego del Espíritu Santo. Diríamos, entonces, que la regeneración es el procedimiento a través del cual las energías impuras son sometidas al calor del fuego sagrado para ser transmutadas en luz. Este proceso regenerativo, también llamado el misterio de la redención, logra fusionar al verdadero noble de la luz con su esencia divina.

El fuego puede incrementarse gradualmente dentro de nosotros mismos por diversos medios: por la constante aspiración y deseo de conocer la ley de Dios; por el llamado incesante a través de la oración para que el poder del Espíritu Santo entre en nosotros; por el sentimiento de profundo amor hacia lo divino, y por la compasión ilimitada hacia la humanidad sufriente; por medio de decretos y afirmaciones que refuercen en uno la unidad con nuestra fuente espiritual, por la meditación, por ciertas técnicas de yoga y por otras técnicas destinadas a ello. Otra posibilidad, aunque remota, es que el fuego aumente espontáneamente en personas que no han hecho ningún esfuerzo consciente previo, pero aptas para la regeneración.

Debes saber que una gran cantidad de este fuego sagrado se encuentra acumulado en la base del tronco y en los órganos sexuales para ser utilizado en la reproducción de la especie. Esta es la razón por la cual, en ocasiones, el candidato para la regeneración siente que el fuego ha sido liberado dentro de su propio organismo desde este punto en la base del tronco, como ha sido en tu caso.

Tan pronto el fuego despierta o entra en actividad, comienza a quemar las partículas de sustancia densa que se encuentran acumuladas en nuestro cuerpo y en nuestra propia aura, transmutándolas en luz. Podríamos decir que el fuego sagrado derrite las impurezas en nuestro cuerpo y mente "con calor ferviente", como dice la Biblia. Estas impurezas son las responsables de nuestra obstinación mental, dureza de corazón, falta de sensibilidad hacia las necesidades de los demás, y otros impedimentos para que el alma reciba las delicadas comunicaciones del espíritu.

Como puedes ver, la energía que sientes dentro de tí es autotransformadora en esencia. Conduce al alma de regreso hacia su fuente espiritual. En el proceso, este fuego transmuta la oscuridad que hay en ti, en luz.

Ahora podrás comprender que lo que se conoce como la caída no es otra cosa que la creación de oscuridades por parte de nuestra mente; y la redención es la transmutación de estas mismas oscuridades y densidades en luz. La caída es desde la luz (espíritu) a la oscuridad (materialismo del mundo encegecido), y la redención es en el sentido inverso, desde la oscuridad hacia a la luz.

Una vez que las impurezas han sido disueltas y transmutadas en luz, esta irradia hacia el mundo y nuestros semejantes bendiciéndolos continuamente. La acción del hombre redimido será siempre de servicio amoroso y compasivo hacia la humanidad como un todo. No obstante, la devoción ferviente que el iniciado siente ahora por la divinidad, logra que parte de esta luz suba y se acumule arriba y afuera de su cabeza. Esta acumulación luminosa es el producto de los más puros y elevados pensamientos y sentimientos del hombre que se han convertido "en los tesoros que el Señor tiene guardados para ti en los cielos". Es ahí, arriba y afuera de la cabeza, donde regresa y se deposita la luz divina que recibimos originalmente desde lo alto y que hemos conservado con pureza y amor. Sólo estas energías son una ofrenda digna que puede retornar a su fuente original para ir formando gradualmente lo que conocemos como el gran cuerpo solar inmortal.
Espero que con las cartas anteriores y ésta, que será la ultima que te enviaré, haya podido transmitirte tanto el origen de la energía que sientes en tu interior como de los efectos regenerativos que gradualmente se llevaran a cabo dentro de tu propio organismo. Pero aunque de momento no logres comprender en su justa dimensión la grandiosidad de esta llama viviente en acción, siéntete inmensamente feliz. Da gracias continuamente al Señor de lo eterno por haberse dignado manifestar su fuego sagrado en ti. Así sea.


 

“Es pues de notar, que el amor es la inclinación del alma y la fuerza y virtud que tiene para ir a Dios, porque mediante el amor se une el alma con Dios; y así, cuantos más grados de amor tuviere, tanto más profundamente
entra en Dios y se concentra con él”.

San Juan de la Cruz
Llama de amor viva


 

 

Creación del Cuerpo de Luz


 
Hinduismo
Budismo
Taoismo
Religión de Egipto
Judaismo
Cristianismo
 

Despertar de la Conciencia Espiritual


   
Hinduismo
Budismo
Taoismo
Zen
Religión de Egipto
Judaísmo
Cristianismo
Sufismo
   







 

  Publicidad ¡Haz de nuestro sitio tu página de inicio! Política de privacidad Acerca de nosotros Contáctanos