Taoismo
El taoísmo lo forman dos corrientes de diferente
índole, respectivamente filosófica y religiosa, del
pensamiento chino: el taoísmo filosófico (Tao-chia),
con sus dos principales representantes, Lao-tse,
autor del Tao-te ching y, Chuang-tse, autor de una
obra que lleva su propio nombre, y, por el otro
lado, el taoísmo religioso (Tao-chiao), con sus
diversas escuelas.
El objetivo del taoísmo filosófico es lograr la
unión mística con el Tao por medio de la meditación
y la asimilación a la naturaleza del Tao en el
pensar y en el obrar. Se concibe al Tao como el
Principio omnicomprensivo del cual todas las cosas
surgen. Una de las ideas centrales del taoísmo
filosófico es el concepto de wu-wei, un obrar
espontáneo, totalmente indeliberado y exento de
designio, pero adecuado de por sí a la situación
dada. Esta actitud es la del <santo> taoísta.
Dentro del taoísmo religioso se incluyen todas las
escuelas y orientaciones que tienen por objeto la
obtención de la inmortalidad (ch’ang-shen pu-szu).
Las más importantes son: la de la Higiene de las
Divinidades Interiores; el taoísmo de las Cinco
Fanegas de Arroz; la Vía de la Suprema Paz; la
Escuela de la Joya Mágica; la Vía de la Recta
Unidad; y la de la Realización de la Verdad.
Los métodos aplicados en el taoísmo religioso para
el logro de la inmortalidad son la alquimia exterior
(wai-tan) y la alquimia interior (Nei-tan). Esta
última contiene técnicas de gimnasia, ejercicios
respiratorios, masaje, prácticas sexuales y
meditación. Todas ellas destinadas a lograr la
formación del embrión sagrado (Sheng tai) o cuerpo
de luz: cuando el cuerpo físico muere, el cuerpo de
luz abandona la envoltura mortal, y el adepto se
convierte en uno de los Inmortales (hsien).
El Canon taoísta (Tao-tsang) es una compilación de
textos que forman la base de la doctrina taoísta.
Sus partes más antiguas se remontan a compilaciones
del siglo V .d.C. La redacción hoy conservada data
de la dinastía Ming y comprende 1,467 obras en 5,486
volúmenes. Este Canon contiene, además de obras
propiamente taoístas, que abarcan todos los aspectos
de la doctrina, también textos sobre medicina,
química, botánica, astronomía, etc. La mayoría de
los escritos puramente taoístas, según la concepción
tradicional, proceden de una revelación y
constituyen un medio de comunicación entre los seres
divinos y los humanos; los cuales, por la compresión
realizativa de esos textos, pueden penetrar en los
misterios de la inmortalidad.