El Zen no tiene un canon propiamente dicho. Más
bien, las características del Zen pueden resumirse
en cuatro breves rasgos:
1. Kyo-gé bet-sudén (tradición particular
fuera de la doctrina oficial): Es así como se
designa la transmisión del Buddha-dharma <de corazón
a corazón> característica de la tradición Zen, que
no ha de confundirse con la transmisión de la
doctrina búdica a través de las Escrituras
canónicas. <De corazón a corazón> es la expresión
con la que el Zen designa la genuina transmisión del
Dharma búdico de un maestro a su discípulo y
sucesor, dentro de la línea tradicional del Zen. 2. Furyu monjí (no estancarse en los textos):
La no dependencia respecto de las Escrituras en la
práctica del Zen. 3. Jiki-shí nin-shín (remisión inmediata (o
directa) al corazón del hombre): Designación del
modo característico en que el Zen expone el Dharma
búdico, sin referencia al pensamiento conceptual ni
a ninguno de los procedimientos motivados en una
experiencia dualista del mundo.
4. Kensho-jobutsú (ver la esencia, ser un
Buddha): Esta es la formulación concisa de la meta
del Zen, el cual, con la ayuda de la meditación
zazén y del koan ha de conducir al practicante a la
experiencia del Despertar (Iluminación) y
finalmente, por indefinida profundización de esta
experiencia, al estado de Iluminación perfecta
propio de un Buddha.