La Sagrada Escritura judía, contenida en la Biblia,
está compuesta de tres secciones fundamentales: la
Ley (Torah), los Profetas (Nebi’im) y los Escritos (Ketubim).
1. Torah (la Ley): La Torah o Pentateuco (cinco
escritos) está formado por el Génesis, el Éxodo, el
Levítico, los Números y el Deuteronomio.
La Torah se ha formado a partir de cuatro textos de
diferentes épocas llamados: J, E, D y P. El texto J
o Yahvista, utiliza el nombre de YHWH para referirse
a Dios (data del siglo X a.C.); El texto E o
Elohísta, se refiere a Dios con el nombre (plural)
de Elohim (data del siglo VIII a.C.); El texto D,
constituye la base de la redacción de una parte del
Deuteronomio (año 622 a.C.); y el texto P, redactado
por un grupo de sacerdotes, constituye la base del
Levítico y de determinadas partes de otros escritos.
2. Nebi’im (los Profetas): Se dividen en
<anteriores> y <posteriores>. Los Profetas
<anteriores> están representados por los Libros
históricos: Josué, Jueces, Ruth, 1 y 2 Samuel, 1 y 2
Reyes, 1 y 2 Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías,
Judit, Ester, Libro primero de los Macabeos y el
Libro segundo de los Macabeos. Los Profetas
<posteriores> están representados por los Libros
proféticos que reúnen los oráculos y las visiones de
Isaías, Jeremías, Baruc, Ezequiel, Daniel y los
<doce> (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas,
Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías).
3. Ketubim (los Escritos): Son un variado conjunto
de libros de diversas épocas, conocidos como los
Libros poéticos y sapienciales: Job, Salmos,
Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los cantares,
Sabiduría y Eclesiástico (y Lamentaciones agrupado
en los Libros proféticos).
La primera colección completa de la Biblia es la
versión griega llamada de Los Setenta (Septuaginta,
por el número mítico de sabios que contribuyeron a
la traducción), acabada durante el siglo II a.C. La
versión de Los Setenta contiene materiales (llamados
<Apócrifos>) que no serán incluidos en el canon
bíblico de la Biblia hebrea. La constitución de este
último fue la obra de los Masoretas.
La
literatura apocalíptica judía:
A partir del siglo III a.C., la religión judía se
fue enriqueciendo con numerosos textos apocalípticos
que describen tanto ascensiones al cielo (como el
ciclo de Henoc), como la llegada de un nuevo eón
(como 4 Esdras y 2 Baruc), o una combinación de
ascensión celeste (vertical) y de profecía
escatológica (horizontal).
La literatura apocalíptica judía es, en general,
extrabíblica, con la excepción del libro de Daniel.
<Apocalipsis> significa <revelación>. Se trata,
efectivamente, de relatos de revelaciones, que se
obtiene de varias maneras. Las más importantes de
las cuales son: el viaje al más allá, la visión, el
diálogo y el <libro celestial>.
Los apocalipsis tienen una dimensión histórica,
<horizontal>, concerniente al fin de los tiempos, y
una dimensión visionaria, <vertical>, concerniente a
la estructura del universo y a la morada de Dios.
Entre los escritos apocalípticos judíos más antiguos
se encuentran:
1. 1 Henoc, cuya única versión completa es la
etiópica.
2. Libro de los Jubileos (siglo II), influenciado
por 1 Henoc.
3. Libro de Daniel, consta de varios relatos
ubicados dentro de un marco narrativo común en el
siglo II a.C.
4. Oráculos Sibilinos, reúnen composiciones judías y
cristianas de diferentes épocas.
5. Testamentos de los doce Patriarcas (siglo II
a.C.).
6. Vida de Adán y Eva.
7. Apocalipsis de Abraham.
8. 2 Henoc, o Henoc eslavo.
9. 4 Esdras.
10. 2 Baruc, o Baruc siríaco.
11. 3 Henoc, o Henoc hebreo, libro redactado durante
la segunda mitad del siglo III de nuestra era.
Misticismo judío:
Hacia finales del siglo I de la era cristiana
aparecieron dos tipos de misticismo judío: uno de
ellos se caracteriza por sus especulaciones en torno
al libro del Génesis (ma’aseh bereshit); el otro (ma’aseh
merkabah u <obra del carro>) recurre a la
descripción del carro (merkabah) celeste que
transporta el trono de Dios en la visión del profeta
Ezequiel.
La mística del Trono o Carro (merkabah) celeste de
la visión del profeta Ezequiel representa un genero
particular de literatura visionaria; sus primeros
elementos constitutivos aparecen ya hacia el siglo
II a.C. En general, la merkabah se contempla al
final de un viaje a través de siete palacios (hekhalot)
habitados por seres celestiales. Aquí es justamente
donde a veces se encuentra el famoso ángel Metatrón,
que no es otro que el personaje bíblico Henoc (Gén
5,18-24) promovido al rango de ángel.
La
literatura relacionada con el ma’aseh merkabah se
encuentra en:
1. Libro de Ezequiel: Cáp. I, II, III, VIII.
2. Libro de Isaías: Cáp. VI.
3. 2 Reyes: Cáp. II, en relación a la ascensión de
Elías.
4. La literatura apocalíptica, también llamada
literatura hekalótica.
Misticismo de la Cábala:
La cábala es una forma de misticismo judío cuyas
raíces se han de buscar, por una parte, en esas
especulaciones gramatológicas y numerológicas que
desembocaron en el Séfer Yetsirah o <Libro de la
Creación o Formación> (¿siglo IV de nuestra era?) y,
por otra parte, en la llamada literatura hekhalótica
(referente a los palacios celestiales: hekhalot). Se
distinguen dos fórmulas en la cábala: una
<teosófica-teúrgica> y otra <extática>, cuya meta es
la unión mística (devekut) con Dios.
Las fuentes
clásicas escritas de la cábala son:
1. Séfer Yetsirah (Libro de la Creación o
Formación).
2. Zohar (Libro de los Esplendores), que consta de:
1. El Libro del Misterio Oculto, 2. La Gran Asamblea
Sagrada, y 3. La Sagrada Asamblea Menor.
3. Beth Elohim (Casa de los Elohim).
4. Sefer Sephirot (Libro de las Emanaciones).
5. Aesch Mezareph (Fuego Purificador).