Religiones de África 1. Religiones del África occidental
La religión de los yorubas es probablemente la
religión africana con mayor número de practicantes,
más de 15 millones, en Nigeria y países limítrofes,
como Benin. Todavía a comienzos del siglo XX, la
colectividad de yoruba estaba dominada por una
cofradía secreta, los Ogbonis, que nombraba al
supremo representante del poder público (el rey).
Envuelto en el secreto iniciático, el culto
interno de los Ogbonis sigue siendo un misterio. El
lugar central le corresponde a Online, la Gran Diosa
Madre del ile, que es el <mundo> elemental en estado
caótico, antes de ser organizado. El ile se opone,
por una parte, al orum, que se identifica con el
cielo en cuanto principio organizado, y, por otra
parte, al aiye, el mundo habitado, que proviene de
la intervención del orun en el ile. Todo el mundo
conoce las formas asumidas por los habitantes del
orun, los orisas, que son objeto de cultos
exotéricos, y el deus otiosus Olorun, que no recibe
culto alguno; en cambio, la presencia del lie en la
vida de los yorubas está cargada del inquietante
misterio de la ambivalencia femenina. La diosa
Yemota, maestra de los brujos yoruba, es fecundada
por su propio hijo Orungan y de este incesto nacen
numerosos dioses y espíritus.
Por su parte, la religión de los akans, un pueblo de
lengua twi, del mismo tronco kwa que los yoruba,
constituye una docena de reinos independientes en
Ghana y Costa de Marfil. Como los yorubas, los
akantes tienen su propio deus otiosus celeste, Nyame.
En todas las casas de los akantes se construye un
altarcito dispuesto en un árbol en honor a Nyame. En
su calidad de dios creador, es invocado
constantemente al lado de la diosa de la tierra,
Asase Yaa. La fiesta religiosa central en todos los
reinos akans es el Apo, un tiempo de reflexión sobre
los antepasados y de ceremonias purificadoras y
propiciatorias.
Por otro lado, los fogones, bambaras, “herreros”,
kurumbas, bozos, mandignos, samogos, mosis, y kules,
viven sobre el mismo substrato metafísico, si no
religioso. Es común a todos ellos el tema de la
creación por medio de un verbo, inmóvil al
principio, pero cuya vibración determina
paulatinamente la esencia y posteriormente la
existencia de las cosas; otro tanto hay que decir
del movimiento en espiral cónica del universo, el
cual está en constante expansión. Unos y otros
admiten la intervención de una hipóstasis de la
divinidad que, a veces, toma forma de un redentor,
señor del mundo, que se manifiesta por doquier bajo
idénticas apariencias. Todos creen en la necesidad
de la armonía universal y de la armonía interna de
los seres, una y otra vinculadas entre sí.
2. Religiones de África oriental y central
Las religiones de los pueblos que hablan lenguas
bantúes presentan algunos rasgos comunes, como el
carácter de deus otiosus del creador, que es
contemplado como una figura lejana que no interviene
en los acontecimientos cotidianos. Las divinidades
activas son los héroes y los antepasados,
consultados a menudo en sus santuarios por medio de
intermediarios que, en estado de trance, se ponen en
comunicación directa con ellos. En principio, los
espíritus de los muertos también pueden poseer al
intermediario. Por ese motivo, conviene apaciguarlos
y ofrecerles ofrendas periódicas. Varios rituales
tienen por objeto liberar a la sociedad de
determinados estados de impureza, contraídos en
virtud de la transgresión, voluntaria o
involuntaria, del orden.
La adivinación se la practica con el fin de ayudar a
realizar decisiones binarias (sí/no), para descubrir
a un culpable o para predecir el futuro. El
maleficio o embrujamiento es considerado causa de la
muerte, de la enfermedad y de la mala suerte, y la
adivinación sirve para descubrir al autor de un
perjurio mágico, a fin de castigarlo.
Aproximadamente diez millones de bantúes viven en
África central.
Los pigmeos de la selva tropical forman tres grupos
principales: los akas, los bakas y los mbutis, de
Ituri al Zaire. Por un lado se ha confirmado la
existencia, en los tres grupos, de un creador que se
convierte en otiosus. Pero también se afirma, que lo
nbutis no conocen un dios creador: para ellos, dios
es el hábitat, el bosque. En ellos encontramos una
cierta pobreza ritual: no tienen sacerdotes ni
practican la adivinación. Poseen ritos de pasaje
asociados a la circuncisión para los muchachos y al
aislamiento de las muchachas con ocasión de las
primeras reglas.
3. Religiones de África del Sur
Los bantúes han emigrado hacia el sur en
dos oleadas: entre los años 1000 y 1600 d.C. (los
sotos, trwanas, ngunis –entre los cuales se cuentan
los zulúes-, lovendus, vendas) y durante el siglo
XIX (los tsongas). Los rituales de iniciación de la
pubertad son más complicados entre los muchachos que
entre las chicas. La circuncisión no es general y no
se practica la clitoridectomía, aunque el ritual
comporta un simulacro de excisión. El simbolismo
iniciático se basa sobre el pasaje de la noche al
día, del negro a la luz solar.
Bibliografía, Eliade M. y Couliano I.P.,
Diccionario de las religiones, Ed. Paidós Orientalia.